No hay personajes literarios tan reales como Sherlock Holmes y el doctor Watson, su contrapunto, para los lectores. El famoso detective –dotado de un infalible espíritu científico y deductivo, asceta con ciertos toques de sibarita, conocedor de lenguas y con modales de gentleman– fue creado junto a su ayudante para Estudio en escarlata, primera novela de Conan Doyle. Fuera de divagaciones elementales, Holmes descubrirá al asesino.
El extraño asesinato de Sir Charles Baskerville revive el temor por una antigua maldición que persigue a esta noble familia: un perro infernal reclama por las noches las almas de los descendientes del malvado Hugo Baskerville. Sherlock Holmes será el encargado de resolver el misterio y proteger a Henry, el joven heredero.
Segunda novela protagonizada por el detective Sherlock Holmes, que en esta ocasión debe resolver una serie de asesinatos relacionados con un enorme tesoro encontrado en la India.
John Douglas, un acomodado caballero norteamericano, ha sido asesinado en su mansión inglesa de Sussex y se reclama la presencia de Sherlock Holmes para resolver el misterio.
Las aventuras de Sherlock Holmes
En este libro las pistas, los malos, la sospecha y la intriga se multiplican, y no solo eso, también las conversaciones entre Holmes y Watson cargadas de reflexiones coherentemente delirantes se multiplican, y el pensamiento profundo: "Voy a fumar. Este es un problema de tres pipas, así que le ruego que no me dirija la palabra durante cincuenta minutos", y los disfraces del detective, y los escenarios londinenses. Y no se multiplica, pero aparece, la única mujer a la que el misógino de Sherlock regala su admiración. Y todo, porque Las aventuras de Sherlock Holmes reúne un grupo de casos nada "elementales" que, sin duda, y como le dice el Dr. Watson a Holmes: "Querido amigo, no me lo perdería por nada del mundo".