Los ladrillos latinos

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Más de 70 por ciento de los latinos emitieron sus votos por el presidente Barack Obama. ¿Qué significa eso para Texas, que tiene uno de los bloques de votantes latinos más grandes en Estados Unidos? En ningún lugar es más marcado el contraste entre el potencial y la realidad del voto latino que aquí. Uno de cada cinco latinos en el país vive dentro de las fronteras del estado, sin embargo es probable aún que la concurrencia de votantes en Texas – para todos los votantes, incluidos los latinos – esté entre las más bajas de la nación. Y aunque la mayoría de los latinos aquí votaron por Obama, los texanos también eligieron al primer latino para el Senado: el rabiosamente conservador Ted Cruz.

Sin embargo, no hay duda de que el poder electoral latino aquí continuará creciendo. Aunque tomará más tiempo analizar qué motivó a más latinos a votar, los que están en Texas señalan a una combinación de factores que incluye el deseo de frenar la oleada de candidatos del movimiento del "Tea Party" que ganaron puestos de elección en 2010, la preocupación por los empleos y la contracción de la red de seguridad, el temor de crecientes medidas antiinmigrantes, y el hecho de que los grupos cívicos simplemente tuvieron más capacidad para ayudar a promover el voto. Quizá lo más importante es que parece haber un cambio cultural en marcha conforme cada vez más latinos reconocen su propio poder.

Paulina Sosa, que está estudiando Filosofía y Sicología en la Universidad de Texas, creció en el Valle del Río Grande (Bravo) y ahora realiza prácticas en la oficina del senador republicano John Cornyn. Ella dice que muchos latinos – así como los jóvenes y los residentes de bajos ingresos en Texas – son apáticos porque piensan que no pueden tener impacto como individuos. Pero se dio cuenta del poder de su propia voz cuando era adolescente y convenció a funcionarios electos en Brownsville de unirse a la Campaña ONE para combatir la extrema pobreza del otro lado de la frontera. Sosa lo expresa así: "Cuando nos involucramos más políticamente, entonces elegimos funcionarios que pongan más atención en las preocupaciones y asuntos que estamos planteando".

Aunque los latinos en Texas no se hacían ilusiones de que pudieran cambiar el resultado del Colegio Electoral, ya están ejerciendo su fuerza política en importantes asuntos locales. Lucian Villaseñor, de 24 años de edad, se involucró en elecciones para el consejo escolar local, explicando que "las decisiones tomadas por nuestro gobierno local impactan a nuestra vida cotidiana, y yo quería que se escuchara mi voz sobre los asuntos locales".

En los alrededor de Austin, surgieron por todas partes letreros manuscritos que instaban a la gente a votar. Varios grupos no partidistas en Austin, incluido el Proyecto de Defensa de los Trabajadores y la Red de Libertad de Texas, se unieron a los esfuerzos de promoción del voto por primera vez en esta elección. Otros, como el Proyecto de Organización de Texas en Houston y Dallas y la Red de una Voz Igual en el Valle del Río Grande (Bravo), ampliaron su capacidad o alcance en el estado. Grupos en todo el estado también hicieron un mejor trabajo en la coordinación de sus esfuerzos de registro e involucramiento de votantes para hacerlos más estratégicos.

El Proyecto de Defensa de los Trabajadores se enfocó en registrar a votantes latinos jóvenes y de bajos ingresos, ambos grupos que históricamente participan en la política electoral en las tasas más bajas. La directora ejecutiva del grupo, Cristina Tzintzun, trabajó con muchas personas que no se habían involucrado antes y estaban emocionadas de ayudar a promover el voto. "Registramos a votantes de primera vez, tuvimos a equipos de voluntarios bilingües yendo de puerta en puerta y nos vinculamos con iglesias y bachilleratos para movilizar a los votantes", me dijo.

Muchos ciudadanos latinos también sintieron una fuerte sensación de obligación de representar los derechos de otros residentes que no pueden votar, una obligación que se vuelve personal cuando los ciudadanos experimentan la discriminación dirigida a los inmigrantes ilegales. Mónica Ortiz, de 30 años, trabaja preparando café cerca de la Universidad de Texas. Ayudó a promover el voto en Austin por primera vez en esta elección. "Voté por primera vez en la elección de 2000, y por ello sé que todos los votos cuentan. También quería votar por mis amigos que son indocumentados y no pueden".

El derecho a votar es especialmente significativo para Ana Yáñez-Correa, que llegó a Estados Unidos procedente de México con su madre cuando era niña, y ahora dirige la Coalición de Justicia Criminal de Texas. "Votar es una responsabilidad que me tomo muy en serio; no sólo porque es un derecho que la gente se muere por tener, sino porque, como inmigrante, esperé durante años para poder ejercer ese derecho. La realidad es que votar es el primer paso – no el único paso – hacia garantizar que elijamos personas que verdaderamente representen las necesidades de nuestras comunidades".

La diversidad de los latinos en Texas es tan amplia como grande es el estado, desde los tejanos que orgullosamente remontan sus raíces a mucho antes de que llegaran los colonos blancos, hasta las familias que huyeron de regímenes represivos en Centroamérica en los años 80, así como inmigrantes de primera generación. Con cada vez más latinos de todos los antecedentes involucrados en el proceso político, los líderes electos de ambos partidos necesitan escucharlos y dejar de darlos por sentados a ellos y a sus opiniones. Aquí en Austin, hay la sensación de que lo que está en juego crece conforme lo hace la población latina.

(Ann Beeson es miembro y conferencista del Instituto Annette Strauss para la Vida Cívica en la Universidad de Texas.)