Cómo vi la pelea de Maravilla Martínez

El televisor de la casa de Héctor Javier Velazco, en Villa Gessell, ex campeón mundial mediano de la OMB, fue el lugar donde la vida me llevó a ver el combate de Sergio "Maravilla" Martínez vs. el mexicano Julio César Chávez junior. Con relativa calma esperaba el triunfo del argentino, inclusive, por vía categórica.

Martínez recorrió un camino muy interesante y atípico para un boxeador argentino. Su última experiencia bajo el manejo de un promotor argentino fue una confrontación, en Estados Unidos, con el mexicano Antonio Margarito. El mexicano lo venció por nocaut, dándole una clase magistral de boxeo de ataque tenaz y persistente del que hay pocos cultores en el mundo. Martínez no tuvo conciencia en aquel momento, pero asimiló la experiencia. Es decir, supo aprender de aquella rica vivencia.

Pocas veces se toma conciencia de las cosas que se aprenden "de oficio". Por ejemplo: nadie les enseña a los jugadores de fútbol a parar la pelota con el pecho. Lo aprenden haciéndolo, "de oficio". Así fue como Sergio Martínez empezó a ser "Maravilla". De oficio, sin darse cuenta.

Read more!

A fines del siglo pasado y a principio del actual, el boxeo nos sorprendió con la longevidad activa de algunos boxeadores y con la incorporación de la mujer a la practica del ¿viril? deporte de los puños... de tal modo que los 37 años del argentino parecían un dato menor, sin importancia. Parece que debemos considerarlo...

Por momentos, el combate parecía un entrenamiento, en el que "la figura", "Maravilla" Martínez, "fajaba" al "partenaire", aparentemente, sin intenciones de lastimarlo. Lo tomé como una actitud exagerada de "suficiencia" del argentino. Recién terminado el combate, cuando se supo la lesión sufrida en el puño izquierdo del argentino, comprendí aquella actitud mencionada.

Tal vez la vida le esté dando a este inteligente boxeador la posibilidad de considerar la despedida en pleno apogeo. ¿Por qué no? Hace falta mucha madurez, mucha inteligencia para comprenderlo, pero creo que Martínez cuenta con suficiente capital intelectual y madurez para aceptar que el calcio que ya no llega a sus puños en la cantidad o con la calidad suficientes resulta un modo muy claro del organismo de decirnos que una etapa de la vida terminó. Y que nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio...

Sergio Víctor Palma fue campeón mundial en la categoría supergallo en 1980

Read more!