Es una de las carreras más antiguas y tradicionales en el cronograma de la máxima categoría, en la cual se suceden imágenes de sobrepasos espectaculares y accidente impactantes. Su trazado comenzó siendo un óvalo y por el peligro que suponía fue modificado hasta el diseño actual.
Hace cuatro décadas que ningún piloto italiano triunfa en este escenario y en los últimos 12 años, en nueve oportunidades la victoria fue para el piloto que obtuvo la pole position. En este 2012, representa el cierre de la temporada europea de la Fórmula 1, cuyo calendario seguirá por Asia y América.
La primera edición de un Gran Premio en Monza fue en el año 1921, y desde 1950 la máxima categoría compite aquí, con presencia ininterrumpido desde entonces, privilegio que comparte con el de Gran Bretaña.
Monza regaló grandes carreras, espectáculos irrepetibles pero también enormes desgracias. La primera tragedia ocurrió en 1928, seis años después de su inauguración, cuando Emilio Materassi, piloto de Talbot, perdió la vida en un accidente que dejó como saldo 27 espectadores fallecidos.
En 1955, Alberto Ascari murió en unos entrenamientos y en 1961 Wolfgang von Trips, perdió la un accidente a poco vueltas de consagrarse campeón de la Formula 1. Aquel 10 de septiembre su Ferrari colisionó con el Lotus de Jim Clark y voló por el aires hasta estrellarse con las barreras de protección.
El fuerte impacto provocó el fallecimiento de doce espectadores, Clark fue considerado culpable del hecho y finalmente en 1965 fue declarado absuelto con una dura sanción económica.
En el Gran Premio de 1978 empezó mal para el piloto sueco Ronnie Peterson, que en los entrenamientos destrozó su Lotus, por lo cual tuvo que disputar la carrera con una monoplaza de la temporada anterior.
A pocos metros de la partida, un accidente involucró a Peterson y a varios más: Clay Regazzoni, Brett Lunger, Vittorio Brambilla, Hans-Joachim Stuck, Patrick Depailler, Didier Pironi, Derek Daly y Ricardo Patrese.
El Lotus del escocés colisionó con las barreras y se incendió, luego de que varios de sus colegas lo rescatarán de las llamas, el piloto fue trasladado a al hospital con 20 fracturas en sus piernas y con buenos pronósticos. Sin embargo, tras una operación sufrió una trombosis y falleció.
Algunos especialistas explicaron que su fallecimiento podría haberse evitado si los equipos de emergencia hubieran llegado al lugar de manera más rápida, ese día tardaron 20 minutos en asistir a Peterson.