Después de 4 años, comenzó el juicio por el triple crimen de General Rodríguez

El proceso por el asesinato de los empresarios Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, sucedido en 2008, tiene 4 imputados. Sólo uno está detenido y otro, con prisión domiciliaria

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Los cuatro imputados que comenzaron ayer a ser juzgados son los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci, de 30 y 31 años, y los hermanos Cristian y Martín Lanatta, de 37 y 38 años, respectivamente.

Los primeros dos llegan al juicio en libertad, Cristian Lanatta tiene prisión domiciliaria y Martín Lanatta es el único detenido.

"Tenemos elementos contundentes para que esta gente sea condenada, pero lo que es lamentable es que se llegue a juicio con casi todos los imputados en libertad, porque son peligrosos", dijo el abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten, que representa a la familia de Bina.

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El letrado de la viuda de Sebastián Forza, Miguel Ángel Pierri, señaló en declaraciones a C5N que cree que no están en el juicio todos los involucrados en la causa.

"Creer que estas cuatro personas son la madre de todos los males es una locura: acá falta gente, falta mucha gente. Para mí, faltan los ejecutores también", afirmó.

La audiencia comenzó a las 10 en el edificio judicial ubicado en calle 27 número 600, de la ciudad de Mercedes, donde el Tribunal Oral en lo Criminal 2 tiene previsto escuchar a casi 400 testigos durante al menos dos meses.

Según Pierri, varios de esos testigos fueron "amenazados y molestados", a lo que añadió que la sala en donde se desarrolla el juicio no cuenta con las condiciones de seguridad necesarias para cuidar a esos testigos.

El fiscal de la causa, Juan Bidone, apuntó en el mismo sentido que Pierri que algunos de los casi 400 testigos le manifestaron "no solo amenazas, sino demostraciones concretas de peligrosidad para su vida".

Además, Bidone lamentó la falta de testigos directos en la causa, aunque agregó que no admite esa carencia como una crítica porque dispuso de herramientas técnicas, como entrecruzamientos telefónicos, tecnologías de geolocalización y peritajes de ADN, para llevar a cabo la investigación.

Los jueces intervinientes son Fernando Bustos Berrondo, Graciela Larroque y Marco Barski, mientras que los fiscales serán Marcela Falabella y Juan Bidone, este último titular de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos que instruyó la causa.

Las dos parejas de hermanos están acusadas de "privación ilegal de la libertad agravada por su comisión mediante violencia y amenazas, con homicidio agravado por su comisión con ensañamiento, alevosía y con el concurso premeditado de más de dos personas, todos enlazados materialmente entre sí".

Justamente, el único detenido, Martín Lanatta, es el procesado por estos delitos, ya que a los otros tres se les dictó "falta de mérito" que será resuelta en el juicio.

En el marco de esta causa, permanece prófugo desde marzo último el empresario farmacéutico Ibar Esteban Pérez Corradi, sindicado como autor intelectual de los crímenes.

Por su parte, Pierri explicó que acompaña la imputación contra Martín Lanatta y que durante el debate, espera que se dilucide "el grado de responsabilidad y la división de tareas del resto".

"Este juicio no debería hacerse ahora porque todavía se siguen recolectando pruebas y falta detener al imputado más importante, que es Pérez Corradi", añadió el letrado.

En declaraciones a C5N, Pierri destacó que Pérez Corradi fue mencionado por "todos", lo que apunta a que tuvo un rol central en el hecho, como "el autor ideológico, como armador intelectual de esta ejecución criminal".

Al finalizar la primera jornada, el abogado de los hermanos Lanatta, llamado Roberto Casorla Yalet, se mostró confiado en probar la inocencia Martín, el único detenido. "Si esto es todo lo que tiene la fiscalía, me lo tengo que llevar de acá. No hay pruebas para incriminarlo", consideró el asesor letrado.

Forza, Ferrón y Bina aparecieron asesinados el 13 de agosto de 2008 en un descampado de General Rodríguez, seis días después de que se reportaran las desapariciones.

La camioneta de Ferrón calcinada fue hallada la misma noche de la desaparición en el barrio porteño de Flores, mientras que el auto de Forza apareció estacionado en Plaza Constitución.

Se estima que el día que desaparecieron las víctimas fue cuando los convocaron al hipermercado Wal Mart de la localidad bonaerense de Sarandí para participar de "una reunión vinculada presumiblemente con la venta ilegal de efedrina", según la elevación a juicio de la causa.

Para Pierri, abogado de la viuda de Forza, hay tres móviles posibles que llevaron al asesinato de Forza Ferrón y Bina: "La irrupción de Forza en el mercado de la efedrina, irrupción que debe haber molestado a intereses de otros competidores; una deuda financiera y los medicamentos".

El caso provocó que se empezara a hablar del tráfico de efedrina, uno de los principales precursores para producir drogas sintéticas como las metanfetaminas, al tiempo que se lo vinculó al hallazgo de un laboratorio en Ingeniero Maschwitz y a la mafia de los medicamentos que investiga el juez federal Norberto Oyarbide.

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