Las últimas rampas del ascenso al Mur de Péguère se vieron empañadas por una treintena de pinchazos de ciclistas provocadas por clavos de carpintero lanzados a la carretera por un espectador.
El más afectado fue el defensor del título, el australiano Cadel Evans, que pinchó hasta tres veces, lo que le descolgó del pelotón que, dirigido por el maillot amarillo, Bradley Wiggins, decidió frenar su ritmo para esperar al ciclista del BMC.
"He tenido un día dramático", resumió Evans, quien llegó a meta con el susto en el cuerpo, ya que fue el corredor más perjudicado por el acto vandálico.
El primer pinchazo, en la cima del puerto, lo obligó a cambiar la rueda trasera, mientras sus rivales se encontraban en pleno descenso. Más tarde, el defensor del título pinchó otras dos veces y cambió de bicicleta otras tantas.
"Es un acto particularmente molesto y estúpido", afirmó el director del Tour, Christian Prudhomme, mientras que su segundo, Jean-François Pescheux, precisó que "es imposible de controlar". En su mano, mostraba los clavos recogidos en la carretera.
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