Durante la Marcha Minera en la que participaron decenas de miles de personas para protestar contra el recorte de ayudas, un señor en silla de ruedas se dedicó a sortear a los agentes que vigilaban a los manifestantes.
En medio de la crisis política desatada en España por el mayor recorte social que haya realizado un Gobierno en democracia, el presidente tiene otro flanco del que preocuparse: la huelga indefinida de los mineros que ha puesto en jaque a las comarcas mineras del país como respuesta a los recortes del 60% a las ayudas al sector del carbón.
Ello coincide con la movilización masiva de centenares de miles de personas en toda España que se han solidarizado con el reclamo de los mineros, quienes el pasado 22 de junio se pusieron a caminar los 400 kilómetros que separan la capital española desde las cuencas mineras del norte del país.
Cuando llegaron a Madrid se celebraron multitudinarias manifestaciones a las que se sumaron otros colectivos sociales, como los funcionarios públicos o los yayoflautas. La policía intervino reprimiendo a los concentrados con pelotas de goma, lo que ha crispado el ambiente que se vive últimamente en el país.