Los exoplanetas revelan sus secretos

Quince años después del descubrimiento de Tau Boötis b, los astrónomos pudieron conocer más acerca de este cuerpo, oculto por el resplandor de su estrella

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 Observatorio Austral Europeo
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Quince años después de su descubrimiento, Tau Boötis b, uno de los primeros exoplanetas identificados, libró finalmente algunos de sus secretos y podría permitir a los astrónomos desvelar los misterios de todos los exoplanetas que están, como él, escondidos por el resplandor de su estrella.

Hasta ahora, los científicos que buscaban en el cielo los planetas situados fuera de nuestro sistema solar, es decir, en órbita alrededor de otra estrella como nuestro Sol, sólo podían observarlos indirectamente la mayoría de las veces.

La luz emitida por su estrella es tan brillante que no permite que se distinga el destello del exoplaneta, como si un poderoso proyector ahogara el resplandor de una vela. Por eso los científicos debían contentarse con deducir la presencia de estos planetas a partir de algunos efectos gravitacionales que producen en su estrella.

Los astrónomos no podían analizar la atmósfera de un exoplaneta o incluso deducir con precisión su masa, a menos que este exoplaneta pasara entre su estrella y la Tierra, como fue el caso recientemente en el "tránsito de Venus" delante del Sol.

Fue el caso de Tau Boötis b, un planeta descubierto en 1996 en la constelación Bouvier, que sin embargo está tan cerca de nosotros (51 años luz) que su estrella es visible a simple vista.

Un equipo internacional liderado por Matteo Brogi, del Observatorio de Leyde (Holanda), tuvo la idea de utilizar el llamado 'Very Large Telescope' (VLT, Telescopio muy grande) del Observatorio Austral Europeo (ESO) de Chile para distinguir las dos fuentes luminosas. Con la ayuda del sistema CRIRES del VLT (un espectrómetro que opera con luz infrarroja) y un ingenioso método que utiliza la velocidad de rotación del planeta alrededor de su estrella, estos astrónomos lograron atenuar considerablemente el resplandor de la estrella para concentrarse en el resplandor que emite Tau Boötis b.

"Gracias a la gran calidad de observación que da el VLT y CRIRES, logramos estudiar el espectro del sistema con mucha más precisión. Antes sólo el 0,01% de la luz que veíamos nos llegaba del planeta, el resto era de la estrella, y por lo tanto no era fácil", resume Brogi en un comunicado del ESO. Al captar directamente la luz del exoplaneta, los astrónomos pudieron precisamente calcular su ángulo de rotación alrededor de la estrella (44 grados) y deducir su masa (seis veces la del planeta Júpiter situado en nuestro sistema solar).El equipo pudo analizar al mismo tiempo la atmósfera de Tau Boötis b, su porcentaje de monóxido de carbono así como la temperatura en diferentes altitudes.

"Quizás algún día encontraremos de esta manera pruebas de actividad biológica en planetas similares a la Tierra", concluyó Snellen.