El 26 de junio de 2011, la imagen del pueblo "millonario" era totalmente de desolación y tristeza luego de perder la Promoción a manos de Belgrano de Córdoba y haberse concretado el impensado descenso a la Primera B Nacional. Pero la noche del 23 de junio de 2012 será recordada como la jornada en que todo River se sacó una gran mochila de encima y pagó la deuda que tenía desde hace 365 días.
Pese a que en las redes sociales era uno de los principales temas de discusión cómo iba a reaccionar el hincha si efectivamente se terminaba confirmando la noticia del ascenso a la elite del fútbol nacional, miles y miles de personas catapultaron bien bajo tierra los prejuicios y las opiniones de otros y se agolparon en el Obelisco porteño durante varias horas para cantar, saltar, avisarle a Boca que están de vuelta y realmente desahogarse tras un año de completo sufrimiento y lucha.
Las banderas, cornetas, bocinas y camisetas inundaron de alegría el Microcentro de la Capital Federal y las celebraciones se extendieron durante un prolongado rato. No faltaron tampoco, claro está, las lágrimas de todos aquellos que encontraron en esa forma de expresión la manera ideal para explicar lo que sentía el seguidor de River en los últimos meses.
Se terminó la pesadilla. Es tiempo de respirar y por qué no, de disfrutar. River Plate tu grato nombre está de regreso en la Primera División y amenaza con volver a hacer ruido en los primeros planos: sus pergaminos históricos se encargan de recordar que la institución es la más exitosa a nivel local con 33 campeonatos.