El estadounidense Floyd Mayweather Jr. se presentó ante la Justicia para cumplir su pena tras un desafortunado episodio ocurrido en septiembre de 2010, cuando agredió a la madre de tres de sus hijos torciéndole un brazo.
La jueza de paz de Las Vegas sentenció al boxeador el pasado 22 de diciembre, ante su declaratoria de culpabilidad, a cargos reducidos por el caso de ataque doméstico. Sus abogados declararon previamente que no planeaban buscar otro retraso de la pena carcelaria.
Mayweather debía comenzar a purgar su sentencia el 6 de enero, pero la Justicia acordó permitirle seguir libre para que pudiera pelear contra el puertorriqueño Miguel Cotto el 5 de mayo y adjudicarse una bolsa de 32 millones de dólares, más un porcentaje de ingresos por los derechos de televisión, que entregó a las autoridades judiciales.
Durante su estadía en el Centro de Detención del Condado de Clark, podrá entrenarse para afrontar otro pleito antes de fin de año, ya que contará con el privilegio de ejercitarse una hora al día fuera de su celda.
En la primera semana, por protección, será apartado de los 3.200 presos, comentó el oficial de policía Bill Cassell. Al mismo tiempo, la jueza confirmó los 87 días de condena tras contabilizar los tres días que sirvió previamente.