Colombia cumple veinte años sin Historia

Hace dos décadas que esa cátedra desapareció de las escuelas. Los niños desconocen a los próceres y los docentes enseñan con libros desactualizados. La "crisis del olvido" alcanza a los presidentes: el 70% no tiene biografía

EFE 163
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Si un adulto colombiano le pregunta a su hijo, sobrino o nieto quién es Nariño, no debería sorprenderle que el niño dude entre responder si es un prócer de la Independencia, un ex mandatario, un departamento o incluso un frente de las FARC.

El preocupante dato, reseña la revista Semana, es consecuencia de que, hace 20 años, el Ministerio de Educación decidiera sacar de los programas escolares de primaria y bachillerato la materia Historia. Su lugar fue ocupado por las Ciencias Sociales, una mezcla de Geografía, Economía, Política, Antropología, Sociología, Cultura e Historia.

Atentos a las dificultades en el aprendizaje del pasado nacional, un grupo de reconocidos historiadores e intelectuales iniciaron una campaña para que el gobierno de Juan Manuel Santos sea el encargado de devolverle al país el aprendizaje y comprensión de su pasado.

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Piden que frente a la amnesia en la que cayó Colombia, se permita de nuevo la enseñanza de la disciplina como materia única de primero de primaria a grado once.

Darío Campos, profesor de la Universidad Nacional y director del Grupo de Enseñanza de la Historia, consideró que la creación de Ciencias Sociales fue un reto exigente, pues requirió de profesores con un conocimiento en todas esas disciplinas. La paupérrima formación de los docentes hizo que al final los profesores terminaran usando programas o libros caducos -algunos datan de 1910- o, en su defecto, se plegaran a los textos actuales, que, en su mayoría, son de una calidad discutible.

Jorge Orlando Melo, que realizó un estudio de los manuales escolares, explicó que los libros actuales "son muy descriptivos, basados más en contar un cuento sin referencias que en invitar a la lectura, a profundizar en los temas y a reflexionar sobre el pasado para comprender el presente".

"Todo esto ha hecho que la enseñanza de esta materia en Colombia, no sólo en secundaria sino en todos los niveles, sea pésima", afirmó Heraclio Bonilla, director del programa de Historia de la Universidad Nacional.

A la mala formación de los maestros, debe sumarse que los textos están desactualizados y evidencian una separación entre lo que se publica y lo que se descubre en la academia.

Adolfo Meisel, historiador económico y gerente del Banco de la República en Cartagena, señaló que los universitarios tienen enormes vacíos porque no leyeron los clásicos y no conocen lo que se publicó en los últimos años. "Eso se explica no sólo porque los libros son muy malos y aburridos, sino porque los historiadores se dedicaron a escribir sobre cosas muy pequeñas".

Esa falta de culto por la historia puede ser una de las razones por las cuales Colombia es uno de los países con menor nivel de patriotismo en el mundo, destaca Semana. Cuba y México son, tal vez, los países más nacionalistas del continente. Allí no hay niño que no conozca todos los detalles de sus revoluciones, la vida de sus héroes y el precio de lo conseguido.

Otro elemento que produce el conocimiento de la historia es la conciencia de las fronteras. Todos los venezolanos, por ejemplo, conocen el diferendo que existe en el golfo de Maracaibo; los peruanos lamentan la pérdida de Arica y los bolivianos la de su acceso al mar.

En Colombia hay una ignorancia casi total del grueso de la población sobre los intereses fronterizos. Ese tema está reservado para personas como Julio Londoño y un puñado de especialistas y ex cancilleres. La pérdida de Panamá, que, como dato curioso, todavía está en el escudo nacional sin que se entienda por qué, ni siquiera causa rabia o indignación.

"No hay una amenaza más grave para un país que el alzhéimer en el que hemos caído. La historia se escribe en el presente y explica parte de las realidades y anhelos de una sociedad. Sirve para saber lo que hemos construido, el largo camino que ha tomado obtener muchos de los derechos y libertades actuales, así como para explicar también nuestras tragedias y desastres", se quejó el historiador Fabio Zambrano.

Melo coincidió: "Muchos pueden decir que la gente puede vivir sin saber nada de su pasado, pero creo que para una sociedad es sano saber de dónde viene, dónde está y para dónde quiere ir. Imagínese que alguien empiece a vivir a los 20 años con su memoria en cero, borrada, ¿podría vivir bien y planear su futuro?".

Estas y otras críticas demuestran que el retiro de la materia Historia de los programas de estudio fue un error que nadie cuestionó y del que nunca se hizo una reflexión. "Ahora que estamos en un mundo globalizado, el Estado debe replantear y crear de nuevo una cátedra porque las sociedades que no tienen conciencia de lo que son tienen el riesgo de diluirse", aseguró el reconocido historiador Álvaro Tirado Mejía.

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