Hace más de 10 años que desde Cornellá, Barcelona, David y José Manuel Muñoz irrumpieron en el mundo de la música con éxitos memorables como "La raja de tu falda", "Cacho a cacho", "Destrangis" o "Pastillas de freno". Desde entonces, sus canciones no han dejado de sonar en Europa y en América, y la gran calidad de sus trabajos no deja de sorprender a sus seguidores, superándose en cada uno de sus discos.
Estopa 2.0 es su séptimo álbum, al que ellos mismos describen como "autobiográfico". "Junto con el primero, es el disco en el que hemos trabajado con más calma, con más tiempo para componer, para reinventarnos", aseguran.
- ¿Por qué hay que comprar Estopa 2.0?
Hemos abierto nuestro abanico de estilos y creo que no perdimos nuestro espíritu, porque somos los mismos. Han pasado trece años y aprendimos muchas cosas. Estamos muy orgullosos de haber hecho este séptimo disco y que nos siga emocionando, además de tener un motivo por el que luchar y venir a contártelo.
Nos gusta hacer entrevistas y defender este trabajo, no porque simplemente hay que venderlo, sino porque de verdad nos agrada. ¡Y a la gente que no le gusta lo va a odiar! (risas).
- ¿Cómo nace una canción?
Al principio es difícil de saber, pero todos nuestros temas salen de una guitarra: los más fuertes, los que tienen un piano, los más producidos y con más instrumentos salen de ella. Eso quiere decir que, si le quitas todo, al final te quedas con una guitarra y con la voz, pero suena igual, el espíritu es el mismo. Lo demás son vestiduras. Nos inspira mucho la calle: los bares, el Metro, las paradas de autobús. No nos gusta nada lo sofisticado, sólo las cosas sencillas: una terracita con sol, cervezas, amigos, la gente que quieres, tiempo libre, un ventilador y ya está. Éste es un disco en el que la cámara que siempre hemos llevado para fuera la hemos puesto para adentro. Se nos conoce bastante escuchando sus letras.
- ¿Cómo es el público latinoamericano?
Es pasional tanto en el fútbol como en la música. Nosotros nos sentimos sobrevaluados. Cuando llegamos a la Argentina, por ejemplo, salimos del aeropuerto de Buenos Aires y vemos a toda la gente que ha ido a las 4:30 de la madrugada. Lloran y no entendemos por qué. Es que no vamos pensando que somos Estopa. Estamos siempre de buen humor, haciendo bromas y chascarrillos, y de repente ves a toda la multitud esperando y gritando. Es emocionante y nos supera. Y nos pasa lo mismo en Venezuela, en Uruguay y en los otros países sudamericanos, pero lo de la Argentina es impresionante.
- ¿Qué opinan sobre la legalización de las drogas?
Hay que legalizarlas todas, incluso a la heroína, así se tendría mucho más control sobre el consumidor. No habría tráfico ni negocios oscuros y, al ser una actividad lícita, también se podría curar mejor a las personas. Además, se pagarían más impuestos, ya que un 20% del dinero que se mueve en el mundo proviene del mundo de la droga. ¡Ni que sobrara el dinero! Pero en paralelo tiene que haber campañas, porque, cuando bebes cinco copas de whisky, te emborrachas, te puedes caer. Y si te metes un pico de heroína tienes mucho riesgo, así que uno tiene que saber lo que hace.
- ¿Internet los beneficia o perjudica?
Internet perjudica la venta de discos, pero no a la música. Si vas a mirar la raíz, las discográficas dejan de ganar dinero, tienen menos para invertir en grupos y entonces es más difícil que salgan grupos nuevos. Y si tienen menos recursos, se hacen discos con menos calidad. Así que tiene sus ventajas y desventajas. A través de Internet la gente conoce más música: antes yo me compraba un disco y lo escuchaba muchas veces, pero ahora, como hay tanta información, escuchas uno y a lo mejor no lo vuelves a oír hasta el año siguiente. Con nuestros trabajos pretendemos hacer álbumes, porque están pensados para que se escuchen desde la primera hasta la última canción, ya que éstas tienen un orden.
- ¿Cómo ven la situación actual de España?
Estamos fatal, nos vamos al agujero. Sin trabajo no hay dinero y, si al empleado le quitan la capacidad para consumir, todo se viene abajo. Están apretando demasiado la tuerca. Es el país con más índice de paro del mundo, así que, por el bien de los españoles, esperemos que a Rajoy le vaya bien.