¿Los mormones no quieren a Mitt Romney?

Los jóvenes creyentes no están dispuestos a darle su voto sólo por su condición religiosa mientras que los líderes de la iglesia de los Santos de los Últimos Días temen que una presidencia del republicano incremente el proceso de apostasía que enfrentan

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 Reuters 163
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Durante la campaña, Mitt Romney, el precandidato republicano que enfrentará al mandatario Barack Obama en las elecciones de noviembre -tiene el número de delegados necesarios para lograr la nominación en la convención de agosto- puso énfasis en su vida personal, destacándose como un devoto mormón, padre de una familia mormona típica.

Y esa religiosidad, que en un primer momento le sirvió para mostrarse más conservador, en la actualidad le estaría jugando en contra. De acuerdo con un artículo publicado en Salon.com, son cada vez más los hermanos de fe del ex gobernador de Massachusetts que están inquietos ante la posibilidad de que él llegue a la Casa Blanca.

La  última vez que el presidente de los Estados Unidos fue republicano se convirtió en una de las personas menos populares del mundo. Con ese recuerdo, algunos fieles temen que con uno de ellos en el gobierno, se interfiera con la verdadera misión de la iglesia: difundir el Evangelio.

"Romney está teniendo un impacto terrible en la forma en que nos perciben", señaló Marshall Thompson, un estudiante de derecho de la Universidad Brigham Young y ex pasante de Orrin Hatch, senador republicano y mormón. "Me dijeron que es una persona muy agradable en la vida real pero da una sensación de ser tan materialista y poco sincero", agregó.

La postura de este joven se incluye en lo que los analistas identificaron como la mayor debilidad del aspirante presidencial: la incapacidad en generar simpatía, una de las mayores brechas que enfrenta en relación a Obama.

Y la propia iglesia de los Santos de los Últimos Días está atravesando, en los Estados Unidos, una crisis de empatía. En una charla a estudiantes de la Universidad de Utah, el líder religioso Marlin Jensen reconoció que nunca habían "tenido un período de apostasía" como el que están viviendo hoy.

Aunque no se difundieron cifras reales de las deserciones, a los conflictos que experimentan porque los jóvenes descubren en Internet que el profeta Joseph Smith fue polígamo, se suma el malestar que genera que el compromiso persistente de la iglesia con la política más conservadora.

"No puedo contar el número de historias que escuché de madres que dejaron la iglesia a causa de la Proposición 8 (el referéndum que se realizó en California en contra del matrimonio homosexual)", explicó el escritor de Utah, Holly Welker. "¿La razón? Ellas tienen un hijo gay o una hija", indicó.

Luego de esa experiencia negativa, los líderes mormones trataron de ser más cautos al referirse a cuestiones sociales. Romney, sin embargo, podría volver a enredarlos en ese tipo de tensiones.

La iglesia anunció que sus autoridades tienen prohibido participar en campañas políticas. Pero la decisión pudo llegar un poco tarde. Tiempo atrás se supo que la autoridad eclesiástica W. Craig Zwick participó de actos a favor del ex gobernador en Las Vegas.

La pérdida de creyentes no se da sólo en los Estados Unidos. Hay indicios de que algo similar está ocurriendo en Europa. Mientras tanto, en los países emergentes -donde los presidentes republicanos suelen ser impopulares- la situación es la contraria.

Para recuperar la empatía, los mormones deberán hallar una manera de apelar a un segmento más amplio de la sociedad estadounidense, como las mujeres, los homosexuales e incluso los demócratas. Y Romney podría hacer que ese esfuerzo sea más difícil.