Alemania pone en jaque el secreto bancario suizo

El acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos no es el punto final a la disputa, ya que los inspectores fiscales y la oposición germana de izquierda quieren derribar la lucrativa excepción suiza

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 Reuters 162
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Alemania está decidida a dar caza a los evasores de impuestos y para ello parece dispuesta a poner en jaque uno de los fundamentos de la esencia Suiza: el secreto bancario.

El nuevo pacto alcanzado prevé que Alemania ingrese €10.000 millones que antes se iban por las oscuras alcantarillas de los bancos de Zúrich y Berna.

La oposición no lo considera suficiente y el gobierno cristianodemócrata y liberal de la canciller Angela Merkel necesita que los socialdemócratas del SPD refrenden el pacto en el Consejo Federal, la cámara alta del Parlamento alemán, donde tienen mayoría.

"Nos aseguramos de que el capital en Suiza tenga un tratamiento fiscal como en Alemania", defiende el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Los alemanes están obligados a declarar todos sus ingresos independientemente de dónde los obtengan.

"Es un salvoconducto para los bancos suizos", replica el jefe del SPD, Sigmar Gabriel, que va más allá: "La ayuda de bancos extranjeros a la evasión fiscal deber ser finalmente investigada de forma sistemática".

Joachim Poss, líder parlamentario del SPD, profundiza: "Cuando dictadores y asesinos se han visto obligados a abandonar sus países de origen, en muchas ocasiones han colocado sus bienes robados en Suiza".

A la izquierda no le vale que los alemanes que guarden su dinero en Suiza deban pagar a Berlín con el acuerdo hasta un 41 por ciento.

Ni que, cuando mueran, los herederos de esas cuentas tengan que aportar el 50% al fisco germano.

El SPD critica que, como el acuerdo entraría en vigor el 1 de enero de 2013, se da tiempo a los evasores a poner a salvo su dinero en otros paraísos fiscales como los del Caribe o Singapur. Y que la cantidad que se recaudaría es escasa si se compara con los €100.000 millones que se estima que se escapan de Alemania a través de los Alpes.

Efecto dominó

Suiza, por su parte, cede para cerrar el tema y evitar un efecto dominó. Espera que con acuerdos bilaterales como el que quiere sellar con Alemania se aplace el momento en el que tenga que renunciar al secreto bancario que rige desde 1934 y con el que desea acabar la Unión Europea. Berna cree que Bruselas quedará desactivada tras un pacto bilateral con Berlín.

El país helvético se resiste al máximo al intercambio de datos bancarios, lo que pondría en riesgo el anonimato que hace de Suiza un país tan atractivo para abrir depósitos.

El hermetismo no frena a los inspectores fiscales alemanes. Hace una semana, Suiza reveló que quiere procesar a tres funcionarios que compraron un CD en febrero de 2010 que contenía nombres de alemanes con cuentas en el banco Credit Suisse.