"En la guerra de Malvinas, se peleó bien"

Batallas de Malvinas es una historia militar del conflicto -escrita por un civil- cuyo tono contrasta con la tendencia actual al exceso de autocrítica argentina. Infobae América dialogó con el autor, Pablo Camogli

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Publicado por primera vez en 2007, y relanzado ahora a las librerías por Editorial Aguilar, este libro tiene la peculiaridad de ser, quizá, la única historia militar del conflicto escrita por un civil. "No vengo de familia ni de tradición militar, dijo Camogli a Infobae.

"Hasta ahora, casi todos los libros escritos por militares tenían como objetivo la justificación del accionar de la conducción, o buscaban dejar bien parada a un arma respecto de la otra. Yo no tengo esos prejuicios ni interés corporativo alguno, por eso creo que mi visión es más ajustada a la realidad, sin tantos preconceptos ni objetivos a priori, como el de salvar o reivindicar a alguien".

La pregunta que se formuló este joven historiador y periodista de la provincia de Misiones fue "qué pasó en Malvinas a la hora de los combates". El resultado es una crónica amena, rigurosa y muy bien respaldada por mapas y esquemas de gran claridad, que le permiten al más profano en la materia tener una idea de cómo se desarrollaron los hechos en el terreno durante los 74 días que duró el conflicto. Camogli cree que "en este aniversario habrá un interés mayor de la sociedad sobre la cuestión de Malvinas que el que hubo en otros, como cuando se cumplieron 20 ó 25 años".

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Para él, esto obedece a dos motivos: "Primero a que desde el gobierno nacional se formuló una política diplomática efectiva en cuanto a conseguir apoyos externos e, incluso, internos, ya que contó con el aval de todos los partidos políticos, lo que genera un marco interesante para rediscutir la cuestión Malvinas desde el conjunto de la sociedad. En segundo lugar, hay un mayor reconocimiento hacia los protagonistas, es decir, los veteranos de guerra: se empieza a reconocer como héroes nacionales por el rol que cumplieron".

Igualmente, Camogli considera que la tendencia a sobredimensionar los errores de la conducción del conflicto "va a seguir, porque el mismo gobierno nacional tiene esa visión, de que la guerra no fue más que un episodio de locura militar; se descontextualiza Malvinas y se analiza el conflicto como si todo hubiera empezado el 2 de abril, dejándose de lado los antecedentes previos". "Todavía está muy presente en el relato lo de denigrar la conducción militar argentina", agrega. "Es verdad que estratégicamente la conducción fue muy mala. Pero en el plano táctico, muchos oficiales tuvieron una distinguida actuación, y me interesaba que en mi libro figuraran sus actos de valentía, que tuvieran su reconocimiento, aunque eso, por supuesto, no implica reivindicar la dictadura".

En efecto, los actos de heroísmo están consignados en esta obra que relata "todos los combates de la Guerra del Atlántico Sur". Se destaca en particular el accionar de un grupo: "A la tradicional división entre Ejército, Armada y Aviación en las fuerzas armadas suele sumarse un cuarto grupo que, si bien jerárquicamente existía dentro de la Marina, funciona con gran autonomía y con códigos de conducta propios. Ese grupo es la Infantería de Marina, la que tendrá una destacada actuación durante todo el conflicto. Serán sus grupos comandos los primeros en pisar las Malvinas en la madrugada del 2 de abril, mientras que a los batallones nº2 y nº1 les cabrá la responsabilidad de consolidar la operación de recuperación de las islas. Finalmente, el BIM 5 será el último contingente argentino en rendirse el 14 de junio".

Un planteamiento estratégico absurdo, basado en falsas premisas -los ingleses no reaccionarían, los norteamericanos serían neutrales-; la ausencia de un comando conjunto centralizado, pero también una tenaz resistencia a la hora del cuerpo a cuerpo; ésas son algunas de las conclusiones a las que llega este historiador."En resumen", escribe, "se podría definir que en 1982, en el campo político, se actuó estratégicamente bien (la recuperación de las Malvinas, para nuestro país, está en ese plano), pero tácticamente de forma errónea (no era el momento ni la forma de recuperar las islas); mientras que en el aspecto militar se planificó estratégicamente mal ('ocupar para negociar'), y se ejecutó tácticamente bien (las tropas que pelearon lo hicieron con acierto, más allá del resultado final). (...) A la hora de la lucha cuerpo a cuerpo, se ofreció una tenaz resistencia contra el tercer ejército más poderoso del mundo; me atrevo a decir que en las Malvinas se peleó bien".

Pero la sociedad argentina segregó a sus combatientes. "La designación de chicos de la guerra no sólo los regresaba a su minoridad bélica o prebélica, sino que los convertía 'en víctimas de sus superiores -no del enemigo británico-, precisamente por los abusos de autoridad, las privaciones impuestas y la deficiente capacitación para enfrentar a un enemigo de tamaña envergadura'", señala Camogli, citando a Rosana Guber (¿Por qué Malvinas? De la causa nacional a la guerra absurda, FCE, 2001).

Batallas de Malvinas da cuenta de esta "reacción 'antimalvinas'" posterior al conflicto: "Luego se produjo una identificación de la guerra con la dictadura militar. (...) Fue la propia sociedad la que terminó cubriendo con un manto de neblina la historia de la guerra. De esa manera se fue gestando el proceso de 'desmalvinización'. (...) La sociedad ha desconocido hasta su propia participación en el conflicto".

Un dato que llama la atención en Batallas de Malvinas es el desglose de las cifras de caídos: "Se puede afirmar que los oficiales murieron combatiendo junto a sus soldados en una proporción similar", dice Camogli tras consignar que el 9,5% de los muertos en Malvinas fueron oficiales, el 40% suboficiales, el 48,5% soldados, y el 2% civiles. Otra cifra llamativa es la de los suicidios. Hubo casi la misma cantidad en ambos bandos contendientes: argentinos y británicos: 350 y 300 respectivamente.

Esto cuestiona las explicaciones basadas en la inexperiencia y juventud de la tropa. O al abandono posterior en el que los dejó la sociedad. Camogli cree que seguramente "muchos suicidios se debieron a la falta de políticas de contención". Pero agrega: "Pasó algo que no podemos comprender. La batalla cuerpo a cuerpo. Matar a bayonetazos no es lo mismo que matar a distancia. Y ni siquiera los británicos estaban acostumbrados a este tipo de enfrentamiento".

No por esto niega el maltrato y la falta de reconocimiento hacia los veteranos argentinos. Por el contrario, dice en el libro: "A la mayoría los esperaba la frialdad de la sociedad y la de sus propios camaradas de armas. Salvo en el caso de los infantes de marina, que fueron recibidos con honores por su jefe, el contraalmirante Carlos Büsser [comandante de la fuerza de desembarco], al resto de las tropas no los recibió ninguna autoridad de importancia, ni se les permitió a las familias esperar a sus héroes". Otra excepción fueron algunas unidades de Corrientes, una de las provincias argentinas que más soldados aportó a la guerra.

"La sociedad quedó muy impactada por perder una guerra, dice hoy Camogli. Recién ahora se atreve a acercarse a Malvinas, pero notemos que hasta ahora ningún libro sobre el conflicto fue boom de ventas. La sociedad tiene una cuenta pendiente que saldar, el tema Malvinas no lo terminó de digerir. Si seguimos con esta visión de los militares como protagonistas de una locura bélica y no como partícipes de un proceso histórico mucho más largo, será más difícil entender lo sucedido. Muchos me dicen que el mío es un libro que plantea algo diferente, que busca explicar qué pasó en las islas, sin prejuicios políticos y creo que generó ahora más interés que en 2007".

Desde las primeras páginas, que introducen con rigor historiográfico la génesis del conflicto, hasta las conclusiones finales, Camogli se preocupa por inscribir la guerra en un proceso que la precedió y -espera- la sucederá: "Una derrota militar no es el fin de una Nación, pero puede, en cambio, marcar el inicio de su resurrección: 'La Patria existe y triunfará', fueron las palabras del libertador José de San Martín luego del desastre de Cancha Rayada. Días después, consolidaría la libertad de Chile y la Argentina en los Campos de Maipú".

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