"Lo más duro para los soldados fue volver"

Esteban Tries combatió en las Islas durante el conflicto armado con Gran Bretaña. En diálogo con Infobae.com, describió el dolor por los compañeros caídos, las dificultades de los años posteriores, y la lucha por la reivindicación social de los veteranos 

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"Lo primero que se te viene a la cabeza es la cantidad de pérdidas humanas que hubo, los compañeros caídos que quedaron en Malvinas".

La primera definición es contundente. No hay manera de borrar el recuerdo que la guerra de Malvinas dejó para quienes combatieron en 1982 contra una de las grandes potencias mundiales, Gran Bretaña. Es el caso de Esteban Tries, que a los 20 años, tuvo que hacerle frente a un conflicto que, como a cada uno de sus compañeros de armas, le cambiaría para siempre su vida.

Mientras recuerda a "los muertos de nuestra compañía, además de los heridos" que dejó la guerra, Tries no deja de resaltar la importancia de la lucha por mantener viva la memoria.

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"Estamos para mantener vivo el recuerdo de todos ellos, para mantener la memoria, para continuar esta lucha y para llevar la historia de Malvinas a las escuelas el día de mañana", señala sin ocultar su emoción.

Con la adversidad como forjadora de amistades, Tries recuerda aquellos días previos a la guerra, y asegura que nunca se imaginó que entraría en combate.

"En ningún momento tomamos conciencia de lo que ocurría. Yo había salido del servicio militar, volvimos, pero volvimos por el grupo humano que se había formado. Cuando llegamos a Malvinas, el 11 de abril, tampoco había conciencia de que podíamos entrar en guerra. Había que ocupar el territorio, había que estar un tiempo y nada más", señala Tries.

Aunque, asegura, que Malvinas "estaba bien metida en todos nosotros, en nuestros corazones, y sabíamos lo que significaba para nuestra integridad territorial".

A 30 años de aquella vivencia imborrable, Tries admite lo que muchos otros lo han hecho en todo este tiempo: era imposible luchar contra lo que en ese momento era la tercera potencia tecnológica del mundo, detrás de los Estados Unidos y la ex Unión Soviética.

"Jamás se pudo combatir contra el imperio con lo poco que teníamos. En todo momento, igual que hoy, el país estaba armado para mantener su defensa de soberanía territorial, nunca pensar en una guerra contra la tercera potencia militar del mundo en ese momento apoyada por la primera. Era inverosímil pensarlo", asegura, aunque, orgullo a flor de piel, admite que para los ingleses "tampoco fue un picnic".


Después del horror, el dolor

Tries entró en combate la noche del 13 de junio con la Compañía de su Regimiento en el Monte Wireless Ridge. La posición que defendía fue atacada por el Batallón de Paracaidistas Ingleses 2, que por medio de varias penetraciones obligaron al repliegue para evitar el aniquilamiento.

Pero aquellas jornadas no culminarían con el final de la guerra, sino que serían el comienzo de un periplo doloroso de los veteranos de guerra en los años posteriores.

"Lo más duro de la guerra fue volver, sentirse menoscabado por gran parte de la sociedad. Primero por el gobierno de turno, y después por el gobierno democrático. Pensábamos que nos iban a contener y a acompañar, cosa que nos equivocamos 180 grados", expresa Tries con dolor.

La sociedad en general, y su propia familia en particular levantaron muros difíciles de superar, lo que hizo aún más crudo el recuerdo de una guerra irracional.

"Me encontré con una sociedad que no sabía como tratarnos, con una familia que no sabía como tratar a un hijo veterano de guerra. Costó muchos años de sufrimiento. Mis padres sufrían al verme. Yo di una vuelta de página y dije 'de esto no hablo'. Y seguí mi vida, tal vez pensando que la mejor manera era ocultar y callar. Obviamente que cuando ibas a buscar trabajo y veían que eras veterano de guerra te decían que no porque los loquitos de la guerra podían saltar en cualquier momento. Ahí te dabas cuenta de que todo un proceso estaba armado para que del tema no se hablara", sostiene el ex combatiente.

Mientras hace una pausa en su labor en el Hospital Marie Curie de la ciudad de Buenos Aires, donde encabeza un grupo de ayuda a ex combatientes de Malvinas, Tries le abre paso al optimismo y a la esperanza cuando habla de los últimos años, y del reconocimiento que, por fin, está llegando para ellos.

"Después de muchos años de lucha, de palos y de ninguneos, hoy estamos preparados para decir que llegamos a una altura de reconocimiento donde no nos sentimos más ni menos que la sociedad, sino que somos parte, nos tenemos que volver a integrar a la sociedad", dice, y sus palabras se multiplican en todas las voces de sus compañeros que lucharon, armas en las manos, por la soberanía de Malvinas.

Por último, y luego de rechazar la idea de un trabajo conjunto con los kelpers ("son británicos, la población es británica, y los chilenos que viven ahí aman a los británicos. No quieren saber nada con los argentinos"), Tries asegura que la única forma de lograr el reconocimiento de soberanía para la Argentina es a través de la unión de toda América del Sur, presionando a Gran Bretaña para que "de una vez por todas deje sus colonias".

Y cierra la charla con una frase que refleja el sentimiento que tiene, como ex combatiente y como argentino, por las Islas: "Malvinas es todo. No por nada es un suelo admirado por toda Europa, y reclamado por toda Europa. Así que Malvinas es nuestro gen nacional".

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