El rap, la faceta oculta de un candidato a la dirección del Banco Mundial

El nominado por EEUU, Jim Yong Kim, exhibe un lado que lo aleja de la imagen de un burócrata. También cita enseñanzas budistas y soñó ser estrella del deporte 

Jim, estadounidense de origen coreano que preside la prestigiosa universidad de Dartmouth, es un médico a quien se conoce por sobre todas las cosas por su dedicado activismo contra el sida y la tuberculosis en algunas de las regiones más pobres del mundo.

Uno de los países en los cuales trabajó Jim, de 52 años, fue Perú, donde a mediados de la década de 1990 impulsó una iniciativa de tratamiento masivo contra la tuberculosis, que ahora se aplica en otras 40 naciones.

Entre 2003 y 2007 dirigió un programa de la Organización Mundial de la Salud para llevar antiretrovirales a tres millones de pacientes con hiv en países en desarrollo, mientras que su organización sin fines de lucro, Socios en Salud (Partners in Health), ha trabajado en comunidades pobres desde Haití a Rusia.

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Su dedicación le ha traído fama a Jim en el mundo académico y de las instituciones de salud, pero el profesor que usa gafas, elegido por el presidente Barack Obama para dirigir el Banco, es virtualmente desconocido para el público en general.

En el colegio Muscatine fue presidente de su clase y jugó en la posición clave de mariscal de campo en el equipo de fútbol americano de la institución.

"De niño, soñaba con que sería mariscal de campo ya fuera en los Vikingos de Minnesota o los Osos de Chicago", señaló en una entrevista televisiva la semana pasada.

De padre dentista y madre filósofa, no fue extraño que Jim abandonara los deportes para buscar destinos más intelectuales: obtuvo títulos primero en la universidad Brown, luego en la escuela de medicina de Harvard y luego obtuvo un doctorado en Antropología.

Casado con la pediatra Younsook Lim, Jim habla apasionadamente de su trabajo con niños portadores de sida en Africa y de su lucha contra las enfermedades.

"Uno de los momentos más tristes fue a mediados de 1990 cuando descubrimos a todos esos pacientes con una tuberculosis resistente a las medicinas en barriadas empobrecidas de Lima, verlos morir", declaró en la entrevista.

Para enfrentar tanta miseria, apeló a las enseñanzas de un monje budista.

"Uno puede estar en paz y experimentar alegría, al mismo tiempo que se enfrentan los problemas más difíciles que se puedan imaginar", señaló.

Faltará ver como será recibida la nominación de Jim por algunos colegas más sobrios del Banco Mundial.

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