Ante la atenta mirada de los 13 acusados por la desaparición de su hija, ocurrida el 3 de abril de 2002 en la provincia de Tucumán, la mujer prosiguió este jueves su declaración en el Tribunal de la Cámara Penal II.
Trimarco relató los testimonios que otras mujeres, víctimas de una red de trata de blancas, le dieron a lo largo de los diez años que lleva a buscando a su hija y en los que ayudó a rescatar a varias de ellas.
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"A Marita la violaron, la apuñalaron y la obligaron a tener un hijo", aseguró y contó que su hija le dijo a una de las jóvenes rescatadas: "Este pendejo que tengo en mis brazos es gracias a la violación de 'El Chenga', que me obligó a tenerlo".
"A mi hija le daban cocaína para que trabaje más", manifestó dolida Trimarco, quien llevó adelante una investigación en la que se infiltró en el ambiente de la mafia de trata de personas.
Explicó que una joven llamada Andrea -que había escapado de un burdel en la provincia de La Rioja- le dijo que en ese lugar cruzó algunas palabras con Marita. "Mi hija le dijo: 'Hacé lo que te dicen, mirá lo que me hicieron a mí'. Y le muestra una puñalada en la espalda", recordó.
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Trimarco denunció que las mafias del tráfico de personas en la Argentina están asociadas a la Policía y al poder político. Insistió en que la mayoría de las víctimas rescatadas coinciden en que efectivos policiales son los encargados de encontrarlas cuando logran escapar y regresarlas a los prostíbulos.
Al término de la declaración de esta mañana, uno de los abogados de la familia querellante aclaró que no existen indicios "de que Marita esté muerta" y remarcó que para la madre todavía "está en manos de quienes la secuestraron".
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El miércoles, en la cuarta jornada por el juicio, la mujer había dicho desde el estrado que le llegan mensajes de texto a su celular que indicarían eso. "Puta, con lo que nos da tu hija estamos pagando a los abogados", leyó ante los jueces.
"Por eso, señores, yo lo que hago es buscarla. Porque si no, ¿quién busca a mi hija? ¿La Justicia la busca?", preguntó con la voz entrecortada.
"Yo no voy a derramar una lágrima más. Yo voy a buscar. Gracias a Dios tengo fuerza e inteligencia y sé lo que quiero. ¿Quiénes son ellos para destruir mi vida? (...) Dos veces me quisieron matar. ¿Y saben qué hice? Les tiré con un ladrillo en la luneta del auto que me había golpeado en la cadera gritando '¡no te tengo miedo!'. Porque no tengo miedo. Yo no me voy a callar. No sé por qué Tucumán no se anima", exclamó Trimarco.
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En su testimonio enumeró, como lo hizo tantas veces ante los medios de comunicación en los últimos años, a todos los funcionarios, organismos y personas que trabaron o desviaron la investigación para encontrar a su hija. Entre ellos destacó al entonces gobernador Julio Miranda, al que acusó de haber "metido en la Casa de Gobierno" de Tucumán a "la mafia".
Este jueves, antes de que se reanudara el juicio, el abogado Carlos Garmendia, que representa a la familia Verón, anunció que en las últimas horas fueron rescatadas cinco jóvenes que eran obligadas a ejercer la prostitución en un local de Tafí Viejo, ciudad ubicada a 5 kilómetros al norte de la capital tucumana, gracias a una investigación impulsada por Trimarco.
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