A pesar de que el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, anunció el vetó a la ley que reglamentaba las actividad de los trapitos, cinco zonas de la Capital Federal están bajo control de esta actividad ilegal.
En la Costanera Sur, San Telmo, Las Cañitas y dos sectores de Palermo, los cuidacoches realizan su tarea con suma organización, mucho respeto y, según algunos vecinos, en connivencia con la Policía.
En la Avenida de los Italianos, en Puerto Madero, los trapitos evitan los controles de las fuerzas de seguridad; acercándose al automóvil en bicicleta, eluden el control policial con una vieja pero efectiva metodología: se acercan a los conductores en una bicicleta y les ofrecen sus servicios.
En el Hipódromo de Palermo, Balcarce y Chile, Báez y Arguibel, y la plaza Julio Cortázar, también los trapitos cuentan con una organización importante, hasta algunos incluso pueden reservar lugares a través de una llamada telefónica.
Según la ONG Defendamos Buenos Aires, hay más de 4.000 cuidacoches en la Capital Federal, aunque no son cifras oficiales sobre el tema. Las tarifas para estacionar en lugares públicos van desde $10 hasta $40, teniendo en cuenta el poder adquisitivo del conductor y el tiempo que permanezca.