Parece una regla universal. Cuando el tráfico se vuelve denso, resulta inútil buscar un sector más despejado de la autovía porque apenas llegamos a él, se estancará también. Peor aún: la fila de al lado se empezará a mover.
"Si algo puede salir mal, saldrá mal". Esta sentencia implacable formulada por el ingeniero Edward A. Murphy Jr., tras desarrollar diferentes experimentos con cohetes para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a mediados del siglo pasado, ha hecho mucho camino y ha conocido muchas variantes (ver puntos importantes). "Cualquier solución entraña nuevos problemas"; "Es inútil hacer cualquier cosa a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos"; "Cuando encuentres la solución, el problema ya no existirá"; son algunas de estas aplicaciones de la pesimista Ley de Murphy.
Y la célebre: "La fila de al lado siempre avanza más rápido".
Pues bien, según informa el diario Le Monde, dos investigadores, Donald Redelmeier (de la Universidad de Toronto) y Robert Tibshirani (Stanford, California), decidieron averiguar si esta muy difundida creencia tiene rigor científico.
Para ello, hicieron dos experimentos. El primero consistió en simular en una computadora un embotellamiento en una ruta de dos vías con autos de diferentes marcas y modelos que ingresaban a ella en lapsos aleatorios de tiempo. Los autos se iban amontonando de a decenas y hasta centenas en esa autopista virtual.
El resultado del estudio mostró que, apenas formado el tapón de vehículos, en los diez minutos que duró la simulación, las dos filas se movieron una y otra a la misma velocidad. Por momentos, una cola de automóviles se desaceleraba o detenía, pero luego era la otra la que lo hacía y, al final de cuentas, cada vehículo había adelantado a otros tanto como era superado por los demás.
Pero entonces, ¿por qué no lo percibimos así? La explicación radica en que estos fenómenos no son simétricos en su distribución temporal. Cuando los automóviles están detenidos, paragolpes contra paragolpes, los de la fila vecina pueden adelantarse hasta a tres vehículos por segundo. Pero, cuando los que estaban frenados empiezan a rodar, se separan unos de otros, dejando cierta distancia con el que va adelante y, por lo tanto, nunca seremos superados por tres vehículos en un segundo. El resultado es que, de esos diez minutos estudiados, pasamos más tiempo siendo superados por los automóviles de la fila de al lado que adelantándonos nosotros a ellos. Es lo que crea el efecto subjetivo de que el carril vecino siempre avanza con mayor rapidez.
Un segundo experimento confirma que esa asimetría es la culpable de esta falsa creencia: los investigadores reunieron a 120 personas a las que les proyectaron una filmación de 4 minutos tomada desde la ventanilla de un auto en un embotellamiento. Aunque la fila vecina circuló más despacio, el 70% de los espectadores "sintieron" lo contrario y un 65% hubiera cambiado de vía, sin saber que quedaría del lado de los perdedores.
Esta variante de la ley de Murphy no es, por lo tanto, más que una ilusión. ¿Se aplicará esto también a la cola del supermercado, la del banco o la de la oficina de trámites, donde siempre nos parece que estamos en la fila perdedora?