En España sigue llamando la atención lo que denominan el "Método Bielsa". En este caso no tiene que ver con lo tactico y estratégico, sino con la personalidad del director técnico rosarino.
A los periodistas y al público en general los sorprende el cambio de imagen de Bielsa, que pasa de hablar con los medios de manera pausada y sin estridencias, a comandar un entrenamiento a puro grito y dientes apretados.
En la práctica de ayer, "El Loco" armó un partido que duró casi 90 minutos y lanzó un tsunami de órdenes y arengas que mezclaban correciones con toques de atención. Lo gracioso es que los futbolistas escuchaban cuatro voces que se turnaban para pedirles el máximo esfuerzo: gritaban Bielsa y sus colaboradores, Luis Bonini, Claudio Vivas y Pablo Quiroga.
"Vamos Gabilondo, salí y atacá, carajo"; "moverse, carajo, moverse", gritó una y otra vez Bielsa, hasta que sus jugadores no lo escucharon más. ¿La razón? El DT se quedó sin voz y tuvo qe comenzar a acercarse a cada futbolista para hacerse entender. Sí, "El Loco" no para de sorprender con su apasionada manera de trabajar