¿Existirá el amor entre humanos y androides?

Para el japonés Hiroshi Ishiguro, creador de los robots de apariencia humana Geminoids, en un futuro serán capaces de transmitir emociones. Vaticina que la inteligencia artificial podrá imitar el enamoramiento

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AFP
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Para el japonés Hiroshi Ishiguro, creador de los robots de apariencia humana Geminoids, en un futuro serán capaces de transmitir emociones. Vaticina que la inteligencia artificial podrá imitar el enamoramiento

Hiroshi Ishiguro cuenta con dos creaciones de su laboratorio de la Universidad de Osaka, el Geminoid H1-2, una copia fiel del propio científico, y el Geminoid F, reproducción de una mujer.

De momento, los Geminoid interactúan sentados y sólo efectúan movimientos de cabeza, dedos, ojos y boca, lo que limita su expresividad. A través de un ordenador se les da indicaciones, y pese a su aspecto hiperrealista, no llegan a ser confundidos con humanos.

Para parecer realmente humanos, los androides deberán poder transmitir emociones y sentimientos, un reto al que ya se está enfrentando el equipo de Hiroshi Ishiguro.

"Nuestro próximo paso es intentar representar las emociones, la consciencia de los humanos, algo que no se define sólo con determinadas habilidades o cálculos, y que es muy difícil de imitar", señaló el científico nipón.

Ishiguro, de 47 años, se muestra confiado en "poder imitar esta clase de conductas humanas mediante los programas informáticos". No obstante, agregó: "Primero tenemos que estudiar más qué es la consciencia humana. Una vez que definamos esto, podríamos hacer rápidamente una copia, pero aún no sabemos qué es".

Al ser cuestionado sobre la utilidad de este tipo de androides, Ishiguro pone algunos ejemplos, como, en su caso, dar una clase a distancia usando su robot "clon" si no pudiera desplazarse de su domicilio por alguna enfermedad o, en un ámbito más social, brindarle compañía a personas que viven solas.

Hiroshi Ishiguro comentó que en las experiencias que llevó a cabo al reunir a sus Geminoids con personas para que interactuaran durante un tiempo, después del encuentro "casi todos admitían que podrían llegar a enamorarse de un robot".

Este experto en inteligencia artificial relativizó las cuestiones éticas que se pueden derivar de sus avances tecnológicos e incluso comentó con ironía: "Creo que se podría imitar el enamoramiento, aunque yo todavía estoy buscando qué es el amor verdadero. ¿Usted sabe qué es?".

No obstante, la participación de los robots en la vida cotidiana es una realidad muy lejana. El costo de un Geminoid es de alrededor de 1,3 millones de dólares.

Pero Ishiguro es contundente al indicar que los robots terminarán por estar presentes en nuestras vidas porque "no son más que una extensión de los ordenadores", y este proceso es imparable.

Frente a los que perciben a los robots como una potencial amenaza para los humanos, Ishiguro puntualiza que es una percepción equivocada. "En Japón, los robots son nuestros amigos y creo que aquí pronto van a verlos del mismo modo, por la cantidad de series animadas japonesas que se difunden", volvió a ironizar Ishiguro.