Arcuri, de 34 años, es la nueva heroína de Italia por el solo hecho -poco habitual- de haberle dicho que no al premier Silvio Berlusconi. En diciembre de 2009, el empresario Gian Paolo Tarantini, hoy encarcelado y procesado por haber organizado una red de prostitución al servicio del jefe de Gobierno y sus amigos, merced a la cual esperaba obtener beneficios en sus negocios, fue el portador de la oferta de Berlusconi ante Manuela Arcuri, pero ella "la rechazó netamente".
El Cavaliere también le propuso a la actriz favorecer la carrera de su hermano en televisión. El dato surge de la investigación de la red de prostitución que llevan adelante los fiscales de Bari y que involucra al premier. Pero una primera negativa no fue suficiente para Tarantini, quien, deseoso de complacer al jefe de Gobierno, insistió a través de Francesca Luna, una de las mejores amigas de la actriz, pero ésta se mantuvo firme en su negativa.
La Justicia italiana investiga a Berlusconi por el delito de prostitución de menores, a partir del estallido del caso Ruby, una joven marroquí de la que trascendió que tenía menos de 18 años cuando empezó a frecuentar las fiestas que el premier organizaba en sus residencias. De esta investigación surgió que más de 35 muchachas fueron remuneradas con dinero o especies (departamentos, contratos en televisión y otros favores) a cambio de prostituirse con Berlusconi.
Con humor, los italianos piden que Arcuri sea santificada. Su negativa contrasta con la actitud de las demás jóvenes y en algunos casos, incluso de familias que aspiraban a salvarse económicamente "entregando" a una hija.