Día del linfoma: la experiencia de vivir con una enfermedad que tiene cura

Infobae.com consultó a un especialista y a una paciente recuperada sobre un mal que afecta a más de 1 millón de personas en todo el mundo y del que se diagnostican 360 mil nuevos casos por año. Síntomas, tipos, tratamiento y un testimonio esperanzador

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Pocas cosas más paralizantes que recibir un diagnóstico de cáncer deben existir en la vida. Pero también es cierto que mientras haya un tratamiento existe la esperanza de la cura y ése es el caso de este tipo de tumor, que afecta al sistema linfático.

Infobae.com consultó al doctor Gustavo Milone (MN 124229 / MP17974), jefe del departamento de Hemoterapia de Fundaleu, presidente del Grupo Argentino del Tratamiento de la Leucemia Aguda (GATLA) y miembro de la Sociedad Argentina de Hematología para conocer acerca de esta enfermedad, en su día.

¿Qué es un linfoma?

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Un linfoma es un tumor; es decir, un crecimiento anormal de células que se desarrolla en el sistema linfático.

El sistema linfático es una amplia red de vasos, o tubos finos, que conectan ciertos órganos llamados ganglios linfáticos. Estos ganglios se distribuyen en grupos por todo el cuerpo: axilas, cuello, tórax y abdomen. También hay tejido linfático en otros órganos, como las amígdalas, el tubo digestivo, el bazo, el timo y la médula ósea.

El sistema linfático transporta un líquido blanquecino llamado linfa, que contiene los linfocitos. Y éstos son un tipo de glóbulos blancos de la sangre, de gran importancia en el control de las infecciones.

El sistema inmunitario, del que forman parte los linfocitos, es responsable de la defensa del organismo frente a las agresiones externas.

¿A quiénes afecta?

Cualquier persona puede padecer un linfoma. Aunque, en general, éste afecta con mayor frecuencia a los varones y a las personas de edad avanzada.

En la mayoría de los casos se ignora por qué aparece un linfoma. Se relacionó con factores ambientales y con ciertos productos tóxicos, pero no se demostró una relación directa con ninguno de ellos.

Se sabe que las personas con un déficit en la inmunidad, tanto congénito como adquirido (por el virus del sida, en pacientes receptores de un transplante de órganos, etc.), presentan un mayor riesgo de desarrollar un linfoma. Esto se relacionó con un fallo en los sistemas de defensa del propio organismo.

Actualmente, es prácticamente imposible efectuar una prevención primaria eficaz de los linfomas ya que en la mayoría de los casos se ignora su verdadera causa. Igualmente es importante conocer cuáles son sus síntomas más comunes porque esto puede salvar vidas ya que algunos tipos de linfomas pueden ser fatales en un corto período de tiempo.

Signos y síntomas

El síntoma más característico que puede señalar la existencia de un linfoma es el crecimiento de un ganglio linfático, lo que se conoce como adenopatía.

Estas adenopatías suelen ser indoloras y no causan molestias, por lo que, salvo al tacto, pueden pasar desapercibidas durante largo tiempo. Lo más frecuente es que aparezcan en el cuello, las axilas o las ingles y, más raramente, en otras zonas.

Otros síntomas que provocan los linfomas son: fiebre, especialmente por la noche; sudores; escalofríos o cambios de temperatura; pérdida de peso inexplicable; disnea (falta de aire); inflamación en las amígdalas, entre otros.

Tipos del linfoma

La clasificación de los linfomas es compleja. Básicamente hay dos grandes tipos de Linfoma: Hodgkin y No Hodgkin. Dentro de estos se agrupan muchos subtipos de linfomas que difieren en sus patrones de origen, localización y relación con otros organismos importantes.

Es fundamental determinar en cada caso el subtipo específico de linfoma, porque de ello depende el tratamiento a seguir y la obtención de resultados favorables para curarlo.

El tratamiento

Existen diferentes tipos de tratamiento para tratar el linfoma dependiendo el caso de cada paciente.

• Quimioterapia: consiste en la administración de diferentes fármacos que actúan en las células tumorales hasta que las destruyen, de manera que llegan a erradicar completamente el linfoma. Es el tratamiento más utilizado, aunque a veces hay que complementarlo con otras medidas terapéuticas.

• Radioterapia: se lo conoce también como el tratamiento complementario, ya que en el tratamiento de los linfomas, esta radiación se aplica de forma conjunta con la quimioterapia. Son radiaciones de alta energía que se aplican para destruir las células tumorales.

• Anticuerpos monoclonales: también denominados terapias biológicas. Son principalmente tratamientos que utilizan sustancias producidas por el propio organismo o similares a ellas, producidas en un laboratorio. Los anticuerpos son sustancias que produce el sistema inmune para defenderse de agentes externos. El advenimiento de los anticuerpos monoclonales producidos en laboratorios altamente especializados, supone un gran avance en el tratamiento de diversas neoplasias ya que los anticuerpos se diseñan racionalmente para fijarse selectivamente a la célula tumoral y destruirlas. De esta manera, las células del linfoma pueden ser destruidas con escasa toxicidad para las células normales. Esta terapia se suele combinar con quimioterapia, sumando eficacia, sin agregar toxicidad, dando por lo tanto muy buenos resultados.

• Trasplante de médula ósea: En algunas circunstancias algunos tipos de linfomas requieren de estrategias de tratamiento más agresivas para minimizar la posibilidad de recaída de la enfermedad.

En el caso del trasplante autólogo, luego de haber obtenido una respuesta favorable a la quimioterapia inicial, se extraen del paciente un número determinado de células madre sanas y se reservan. En una etapa posterior, se administran altas dosis de quimioterapia para combatir todo residuo de enfermedad e inmediatamente después se reinfunden al paciente las propias células extraídas previa a la aplicación de las altas dosis y que estaban conservadas en frío.

En el caso del trasplante alogénico, las células que se infunden son las de un donante compatible. Lo importante es que a partir de las células infundidas, ya sean propias o de un donante, se regenerará una médula ósea sana. Este procedimiento permite que el individuo resista la toxicidad de dosis tan altas de quimioterapia que son necesarias para eliminar todo rastro de tumor, pero que sin células madre de reserva sería imposible de tolerar.

Un caso en primera persona

Haydee González tuvo la enfermedad y hoy es la presidente de Linfomas Argentina. Contó a Infobae.com que al recibir el diagnóstico sintió "sorpresa, angustia y miedo".

"Tenía 50 años, todo fue a partir de una ecografía que no tenía nada que ver con la enfermedad", recordó la mujer que, destacó que pasado el shock inicial, cambió su forma de pensar y se dijo: "Si bien esto no es bueno, tengo tratamiento para enfrentarlo cosa que muchos no lo tienen" y desde ese momento encaró a la enfermedad de otra forma.

Tras seis meses de quimioterapia su linfoma pasó a estar en remisión, se controla cada cuatro meses, y sigue con su vida normalmente.

"Todo el apoyo de la familia y de los amigos es importantísimo, como así también el apoyo de los que pasaron por la enfermedad", destacó Haydeé acerca de qué rol juega el entorno del paciente en este duro proceso.

Hoy, ya desde su rol de presidente de Linfomas Argentina cuenta con una psicóloga que orienta a los familiares "ya que cada caso es diferente".

Algunos datos para tener en cuenta

• Más de 1 millón de personas padecen linfoma en todo el mundo.

• Aproximadamente se diagnostican 360 mil nuevos casos por año.

• Con el uso de terapias disponibles, un gran número de pacientes pueden lograr la remisión o cura de la enfermedad.

• Hay más de 35 tipos de linfoma, ya sea Hodgkin o No Hodgkin, el subtipo más común.

• Más del 75% de las personas desconocen que el linfoma es un tipo de cáncer.

Sobre el Día Mundial

El Día Mundial de la Concientización del Linfoma es una iniciativa internacional impulsada por Lymphoma Coalition (Coalición Linfoma), la asociación mundial de pacientes que nuclea a organizaciones en todo el mundo y de la cual Linfomas Argentina es miembro activo. En nuestro país, la Legislatura porteña sancionó la ley Nº 2698, que instituyó el 15 de septiembre de cada año como "Día de la Concientización sobre el Linfoma" en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Para saber más: www.linfomasargentina.org / teléfono: 0800 55554636

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