Cuando se anunció que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, daría un discurso en la noche del domingo 1 de mayo de 2011, se especuló con que Muammar Khadafi había muerto. Nadie imaginaba que la noticia sería la muerte del enemigo numero 1 de los Estados Unidos desde hacía casi diez años. "Esta noche puedo anunciar que los Estados Unidos lideraron una operación que mató a Osama Bin Laden, el líder de Al-Qaeda, un terrorista responsable del asesinato de miles de hombres, mujeres y niños inocentes", dijo Obama, al recordar los históricos atentados del 11-S.

Obama apareció esa noche sobre la alfombra roja de la Casa Blanca con corbata, complemento sobrio a su traje negro, para dar la noticia. "Poco después de asumir la presidencia ordené a León Panetta, el director de la [Agencia Central de Inteligencia] CIA, que la captura o la muerte de Osama Bin Laden se convirtiera en la mas alta prioridad en la guerra contra el terror", señaló

En agosto de 2010, los informes de esa agencia indicaron dónde se hallaba el organizador de los ataques del 11 de septiembre de 2011. "Finalmente, recibimos material de Inteligencia suficiente para actuar y autoricé a que la CIA llevara adelante la operación en Abbottabad, Pakistán", dijo Obama. "Ningún estadounidense fue herido. Luego de un intercambio de fuego, mataron a Osama Bin Laden y quedaron en custodia de su cuerpo", agregó.

Obama cerró su anuncio con un recuerdo de los hechos de hace diez años. "Permítanme decir a las familias que perdieron a sus seres queridos el 11 de septiembre que nunca olvidamos su pérdida, ni renunciamos a nuestro compromiso de hacer lo que fuera necesario para evitar otro ataque en nuestro territorio". Y citó el Juramento de Lealtad que realizan los ciudadanos al nacionalizarse para explicar por qué los Estados Unidos realizaron esta acción de esta manera: "No hacemos esto por riqueza o por poder, sino porque somos quienes somos: una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia, para todos".

El operativo

Bin Laden se hallaba en una mansión en la localidad norteña de Abbottabad, a unos 60 kilómetros de la capital de Pakistán, Islamabad, en una zona montañosa. La prensa árabe detalló que el lugar tenía tres pisos y casi no tenía ventanas. Y que pese a estar tasado en alrededor de 1 millón de dólares, no tenía servicio de telefonía ni de internet.

Según explicó Obama en su discurso de poco más de nueve minutos, en agosto de 2011 fue informado "sobre una posible pista" acerca del lugar donde se escondía el terrorista más buscado del mundo. Concretamente, había informaciones acerca de que Bin Laden había cruzado la frontera y estaba en Pakistán.

"No era ni remotamente una certeza, y nos llevó meses seguir esa pista sobre el terreno. Me reuní repetidamente con mi equipo de seguridad nacional mientras acumulábamos información sobre la posibilidad de haber ubicado a Bin Laden en un complejo remoto en Pakistán. Y finalmente, la semana pasada, decidí que teníamos suficiente información para pasar a la acción y autoricé una operación para capturar a Osama Bin Laden y llevarlo ante la justicia", relató Obama sobre la operación, que finalmente se concretó el domingo 1 de mayo.

En el operativo no murió ningún efectivo estadounidense y se "cuidaron" de "evitar" la muerte de civiles, aseveró Obama. Sí fallecieron otras cuatro personas: dos hombres que trabajaban como correos para Bin Laden, un hijo adulto del terrorista y una mujer que fue utilizada como escudo. 

"Luego de un tiroteo, ellos mataron a Osama Bin Laden y tomaron su cuerpo en custodia. Podemos decirles a los familiares que han perdido a seres queridos (en el 11-S), que la justicia se ha hecho", aseveró Obama tras confirmar la noticia, que poco menos de una hora antes había sido divulgada por varios medios locales.

Testigos de Abbottabad, una ciudad con más de 100 mil habitantes en la precordillera del Himalaya, relataron a los medios que participaron en el operativo al menos tres helicópteros y que hubo un intenso intercambio de disparos. Uno de los helicópteros se incendió al tratar de aterrizar y se precipitó al suelo. Soldados paquistaníes mantenían, mientras tanto, rodeada la zona.

Repercusiones

La noticia tuvo un gran impacto político, en momentos en que la efectividad del Ejército de los Estados Unidos era puesta en duda y la actuación de aviones no tripulados en la frontera de Pakistán, un aliado estratégico de la Casa Blanca, muy cuestionada.

Aunque fue liderada por los Estados Unidos, ambos países integraron la operación que terminó con la muerte de Bin Laden. De hecho, Obama tuvo palabras hacia Pakistán, en cuyo territorio los Estados Unidos realizaron una operación militar. "Esta noche llamé al presidente [Asif Ali] Zardari, y mi equipo también habló con sus contrapartes paquistaníes. Están de acuerdo en que es un día histórico para ambas naciones".

Tuvo, además, palabras para la comunidad musulmana. "También reafirmamos que los Estados Unidos no están -y nunca estarán- en guerra contra el Islam. He dejado en claro, como lo hizo el presidente [George W.] Bush poco después del 11 de septiembre, que nuestra guerra no es contra el Islam. Bin Laden no era un líder musulmán, era un asesino de masas. Al-Qaeda ha masacrado a montones de musulmanes en muchos países, incluido el nuestro".

"Su muerte no marca el final de nuestros esfuerzos. No hay duda de que Al-Qaeda continuará atacándonos. Debemos seguir vigilantes, tanto en casa como en el extranjero, y así lo haremos", concluyó el gobernante.

Celebraciones

Mientras la televisión estadounidense especulaba sobre cómo cambiaran los niveles de alerta, o recordaban el lugar común de la debilidad de los demócratas en política exterior, decenas de miles de estadounidenses se congregaron para festejar frente a la Casa Blanca con banderas y carteles que decían, en su mayoría, la palabra Dead (Muerto). De madrugada, mientras en Nueva York otro grupo se reunía en Times Square, seguían vivando al gobierno.

Quienes también celebraron fueron los ex presidentes George W. Bush y Bill Clinton. El primero, bajo cuyo gobierno sucedieron los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono, y que hizo de la guerra contra el terror el eje de sus dos períodos en la Casa Blanca, calificó a la operación como "un acontecimiento trascendental" que "marca una victoria para los Estados Unidos, para la gente que busca la paz en el mundo y para aquellos que perdieron a sus seres queridos el 11 de septiembre de 2001".

Bush felicitó a Obama y a los militares y agentes de inteligencia que dedicaron sus vidas a la misión: "Tienen nuestra gratitud eterna. La lucha contra el terror continúa, pero los Estados Unidos han enviado un mensaje inequívoco: no importa cuánto lleve, se hará justicia".

Clinton, quien estaba en el poder cuando Bin Laden organizó un primer atentado contra el World Trade Center, en 1993, declaró: "Felicito al presidente, al equipo de seguridad nacional y a los miembro de nuestras fuerzas armadas por hacer justicia con Osama Bin Laden a más de una década de los ataques homicidas de Al-Qaeda".

Nacido en 1957 e hijo de una prominente familia saudí, Bin Laden era uno de los 10 hombres más buscados por el FBI. Las fuerzas armadas de los Estados Unidos estuvieron detrás de él durante años, un esfuerzo que se redobló tras los atentados contra el World Trade Center en Nueva York y el Pentágono, que dejaron 3.000 muertos.

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