Cerró sus puertas El Bulli, el mejor restaurante

El legendario local español, considerado por los expertos como uno de los más caros, se despidió ayer pero ya anunció que reabrirá en el 2014 para transformarse en una fundación de "investigación culinaria". Sus comensales debían reservar con un año de antelación para conseguir una mesa

Con una amplia puesta en escena mediática el sábado en el restaurante de Cala Monjoi, en el extremo noreste de Cataluña, el mítico chef Ferrán Adriá cumplió el anuncio que hizo en enero de 2010: cerrar el Bulli a mediados de 2011 para dedicarse a la creación con un equipo de unas 30 personas.

"El Bulli restaurante ha cerrado sus puertas y ha pasado a convertirse en el Bulli Foundation. Por ello no se admiten reservas. Estamos fuera hasta 2012", reza la página web.

"El formato de el Bulli restaurante no funcionaba si queríamos seguir creando, era demasiado previsible", explicó Adriá, de 49 años, a inicios de año.

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La nueva Fundación, que abrirá en 2014, descansará sobre tres pilares: el principal es un centro de investigación para la creación y la innovación en materia de gastronomía.

Las otras dos son un archivo para documentar en tiempo real ese trabajo y el restaurante, que tendrá un formato más flexible del actual, que abría seis meses al año con un solo y amplísimo menú degustación, para el que había que reservar con cerca de un año de antelación.

Pero Adriá, de 49 años y que abrió recientemente en Barcelona la 'snackería' 41º y el novedoso restaurante Tickets, quiere dar un paso más en la innovación.

Para ello, lo que comenzó siendo un 'chiringuito' en una cala perdida de la Costa Brava en los años 60 se transformará en una "ciudad sostenible", con varios edificios inspirados en el mundo marino y con el objetivo de producir la energía que necesita.

El nuevo proyecto del creador de la cocina molecular, cuyo local ha sido elegido el mejor del mundo en varias ocasiones por la revista británica Restaurant, será una fundación privada compuesta por fondos suyos y de su socio, Juli Soler, quienes aportarán entre 700.000 y 800.000 euros y además buscarán patrocinadores.

Con el Bulli, que cuenta en su haber con tres estrellas Michelin, Adriá "revolucionó la cocina", según sus más fervientes admiradores. Para ello se basó fundamentalmente en los productos de la zona y de temporada y sobre todo en una técnica "molecular" innovadora, admirada y criticada en todo el mundo.

"No es el mejor restaurante del mundo (...) pero sí que es hoy en día el lugar más influyente del mundo a nivel de cocina y sobre todo a nivel de creatividad", afirmó recientemente Adriá sobre su local, abierto en los años 60 por una pareja de alemanes y adonde llegó el afamado chef en los 80.

Propietario de restaurantes en Barcelona, Ramón Parellada, coetáneo y amigo personal de Adriá y Soler, explica que con este cierre Adriá "se libera y consolida su gran sueño de la creatividad".

En esta "nueva era" lanzará "encíclicas 'urbi et orbi' de gastronomía" que serán escuchadas en todo el mundo, aseguró. Además "desvincula la vía comercial de restaurante de la creatividad" y "pone fin a una época, dominada por cierta crítica hoy obsoleta y que ya no funciona para el gran público", concluyó.

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