El vigilador privado que el viernes atacó a puñaladas a su ex pareja, mató al abuelo de esta y huyó con su bebé de un año y medio en Don Torcuato, confesó ayer ante el fiscal estar "arrepentido", y aclaró que su idea no era matar a nadie, sino que sólo había ido por su hijo, informaron fuentes judiciales.
Se trata de Miguel Oscar Dabeira (36), quien ayer fue indagado por el fiscal de Don Torcuato, Cosme Iribarne durante dos horas, a quien le confesó con lujo de detalles cómo ingresó a la casa de su ex mujer, Gisella Campori (32).
El hecho se inició cerca de las 4.20 del viernes, en la casa situada en Buschiazzo 1045, de Don Torcuato, donde la mujer vivía con su hijo y sus abuelos, que ocupaban una modesta construcción situada en los fondos del predio.
En el lugar Dabeira hirió a puñaladas a la mujer, asesinó a Juan Alberto Franchuk (54), quien era la pareja de la abuela de la mujer, Teresa del Valle Ferreyra (74), y huyó con su pequeño hijo.
"No quise matar a nadie" y "sólo quería a mi hijo", son algunas de las frases que Dabeira repitió hoy frente al fiscal Iribarne, que luego de la indagatoria lo dejó preso e imputado de los delitos de homicidio simple (por el crimen de Franchuk) y tentativa de homicidio simple (por el ataque a Campori).
Según los voceros, Dabeira le dijo al fiscal que su plan original era ir a la casa para ver y llevarse a su hijo Fabrizio, de un año y medio, pero que todo se complicó cuando Franchuk lo enfrentó.
Dabeira explicó que no esperaba "la resistencia de Franchuk" y que fue en el marco de esa pelea cuando tomó un cuchillo de la propia casa y lo mató puñaladas.
Como Campori vivía en otra habitación ubicada en el fondo del mismo terreno, Dabeira le comentó al fiscal que para ingresar allí tuvo que "romper una ventana y tirar un armario con un palo de escoba" y que una vez adentro de la vivienda le provocó unos cortes en el cuello y en las piernas a su ex pareja.
Dabeira también le dijo al fiscal que cuando su ex mujer escapó de la casa pidiendo ayuda él tomó a su hijo y huyó, primero en colectivo rumbo a San Fernando, desde donde luego realizó todo un raid que terminó con la entrega del pequeño a un amigo y con su propia entrega a la policía, a la tarde.
El vigilador le pidió expresamente al fiscal que deje asentado en su indagatoria que estaba "arrepentido" de lo que había hecho.
El viernes, Campori denunció que su ex pareja "decía que me quería matar y que no le importaba ir preso, pero que yo nunca iba a tener a mi hijo. No me mató a mí porque no le di tiempo, pero me hubiera matado".
En declaraciones a la prensa la mujer agredida afirmó: "No puedo creer como estaba durmiendo con el enemigo, con un monstruo al lado mío".
Campori se había separado hacía pocos meses de Dabeira, un vigilador privado que trabajaba en la empresa "Protección" al que había denunciado por violencia familiar y a quien la Justicia le había impuesto una restricción para acercarse al hogar.
Sobre los antecedentes de violencia del hombre Campori dijo que él le "contaba que golpeaba mucho" a su anterior mujer.
Por su parte, el bebé pudo ser rescatado por los investigadores, a raíz de rastreos telefónicos, que supieron el lugar y horario en el que el acusado iba a entregarlo a un amigo en Bernal, pero no lograron interceptarlo ya que quedaron varados a causa de un piquete.
Entonces, la policía preparó la intercepción en el peaje de la autopista 25 de Mayo del auto Volkswagen Polo en el que el amigo del agresor se trasladaba con el bebé hasta Don Torcuarto.
El niño fue trasladado al hospital Materno Infantil de Tigre, donde lo sometieron a un chequeo médico y, tras comprobar que se encontraba en buen estado, lo restituyeron a su madre.
En tanto, la ex pareja del acusado y madre del niño fue internada en el hospital de Tigre, donde la atendieron de las heridas sufridas y horas después fue dada de alta.
Finalmente, al amigo de Dabeira que entregó al bebé se le tomó declaración testiomonial y recobró la libertad porque "lo que hizo fue colaborar para entregar al menor a la justicia", afirmó una fuente policial.