Una técnica para entrenar cuerpo y mente

La llamada Técnica Alexander busca reeducar todos los movimientos y acciones de la vida cotidiana. Desde respirar, pasando por dormir, hasta tratar dolores corporales, todo puede mejorarse aprendiendo a conocer el propio cuerpo

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Es una práctica de reeducación, de pensar nuestros movimientos y acciones en forma más coordinada y eficaz, aprendiendo a realizar nuestras acciones, ya sea diarias o profesionales como jugar al golf, hablar en público o bailar, con un equilibrio entre todo nuestro cuerpo y mente como un sistema integrado al reaccionar. Por ejemplo: no basta saber qué hace con sus hombros si, al mismo tiempo, no tiene conciencia de qué hacen sus pies en el mismo momento. O si está enojado, ¿siente que su cuerpo se rigidiza o que no puede pensar rápidamente?

Ahora mismo, mientras está leyendo esto, ¿cómo están sus hombros? ¿Están en ante pulsión o hacia adelante?

¿Inclina su cuerpo hacia un lado cuando se sienta o lleva su pelvis hacia adelante? Cuando se siente triste, ¿se siente pesado y sin energía?

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La Técnica Alexander está basada en la premisa de cómo usamos nuestro cuerpo y mente en nuestra vida diaria. Esa manera habitual de pensar, movernos, sentirnos, ejerce una influencia constante sobre cómo todo nuestro organismo y mente va a funcionar.

Si por ejemplo, cada vez que respiramos al tomar el aire elevamos nuestros hombros hacia arriba, esa excesiva tensión en nuestros hombros produce que nuestra caja torácica y las costillas se tensionen en exceso. Así, con el tiempo y repetición de esta manera de respirar, reduce la entrada de oxígeno y se distorsiona el proceso respiratorio, que es un reflejo, que sucede por sí mismo.

Con la técnica cambiamos esos hábitos de largo tiempo arraigados en nosotros, que son mayormente inconscientes, adquiridos desde niños o en nuestras experiencias posteriores que quedan impresas en nuestro cuerpo e influencian el cómo actuamos hoy y, por ende, cómo nos sentimos y el resultado de lo que hacemos, o no.

Así, desde lo físico, mejoramos la coordinación y postura, logrando un funcionamiento general óptimo de la persona en todas las acciones físicas con un mejoramiento de nuestros reflejos posturales y propioceptivos que son los que nos dan el equilibrio y orientación del cuerpo.

Pero no nos quedamos acá. Para citar un ejemplo: no sólo el atleta aprende a entrenar y realizar su gesto deportivo con la contracción muscular necesaria (óptima) en su cuerpo que mejora su performance y previene lesiones; sino que se mejoran todas las áreas de la persona y de nuestro cerebro, ya sea ser más creativo, tener mayor atención con menor estrés, desarrollar mejor el sentido de la visión, o mejorar enfermedades neuronales como Parkinson o desviaciones de columna como escoliosis.

Se evalúa y trabaja con la persona como un ser único e indivisible que es físico, mental y emocional al mismo tiempo.

El simple acto de dormir bien, que es fundamental para nuestro rendimiento posterior, conlleva no tener excesiva tensión en nuestro cuerpo, poder calmar nuestra mente de preocupaciones y excesiva actividad y sentirnos bien, sin emociones negativas.

Lo fantástico de la Técnica Alexander es que en cada acción que la aplicamos, sea en el cantar, correr, tipear horas en la oficina, pensar cómo explicar un proyecto o cómo venderlo, mejoramos el cómo lo pensamos, lo mostramos y lo sentimos y así lo transmitimos con mayor claridad, rapidez y productividad al mismo tiempo.

Se logra una mayor conexión y expresión con su cuerpo, sin tensiones innecesarias en su persona que impiden que sus emociones, movimientos y pensamientos se expresen libremente.

Aprendemos a pensar lo necesario y en forma óptima, teniendo mayor conocimiento y claridad del cuadro mental total en cuestión y saber cómo transmitirlo, sea en palabras o con gestos y con seguridad y armonía, sin agitación o depresión de nuestras emociones.

En definitiva, esta técnica nos da un mayor conocimiento de nosotros mismos y enseña a saber conducirnos con una mayor inteligencia única, que es mental, motriz y emocional a la vez.

Dicen que la experiencia vale mil años... y es muy real! John Dewey, un filósofo americano que hoy lo estudiamos en la universidad por sus conocimientos sobre la importancia de entrenar a pensar efectivamente como la clave de nuestro desarrollo, fue un devoto alumno y amigo de Frederick Mathias Alexander.

Dice en una de sus conclusiones: "Sólo después de saber en mi cuerpo, es decir de sentir (que es pensar al mismo tiempo) lo que es una buena postura, recién ahí tengo la idea/razonamiento de lo que es una buena postura".

La técnica es usada por personas para aliviar dolores de espalda, musculares, articulares, para mejorar desviaciones de columna, lumbalgia -tan común cada vez más-, lesiones como tendinitis, luxaciones, para mejorar su visión, para desarrollar una oratoria con mayor confianza, en escuelas de Arte, centros de deporte para mejorar la performance y salud al mismo tiempo.

Su campo es amplio y diverso, ya que nos focalizamos en toda la persona al mismo tiempo, no podemos separar lo mental, lo físico y lo emocional. Lo que hacemos las 24 horas del día, cómo pensamos, nos movemos y sentimos, determina cómo es nuestra postura, y si estaremos distraídos o alegres y si nos sentiremos con energía, predisposición o de mal humor.

Si siento dolor no tengo muchas ganar de trabajar, o mi productividad laboral no es muy buena, me distraigo.

Si pienso demasiado me siento agotado. Y al revés, si entrené haciendo mucho esfuerzo termino sin ganas de comer o hablar.

Cada vez más son las investigaciones realizadas en los países avanzados que demuestran la efectividad de la técnica a largo plazo: por ejemplo, en 2008, más de 4 mil pacientes con dolores crónicos de espalda en Inglaterra fueron derivados por sus médicos a los profesores de la técnica, comparándolo con otro grupo que tomó sesiones de masajes. Al pasar el año y luego del mismo, los efectos de reducción del dolor se mantuvieron sólo en el grupo que tomó las clases de Alexander, los masajes produjeron un efecto transitorio en el tiempo.

En 2010 se empezó una investigación en la Clínica George de Sydney por un profesor de la técnica que es kinesiólogo, supervisado por los médicos del área, donde la técnica mejora la visión y equilibrio en personas con problemas visuales.

En los EEUU crece el número de médicos y clínicas de diversas especialidades que refieren sus pacientes a los profesores de la técnica por la efectividad que vieron en el mejoramiento de su propia salud y calidad de vida después de unas clases de la técnica.

¿Cómo son las clases de Técnica Alexander?

La Técnica Alexander se enseña en forma individual y/o grupal.

Es una clase donde trabajamos desde nuestro cuerpo que pone énfasis en el desarrollo de la óptima postura y coordinación de todo el organismo (cuerpo y mente) en cada acción que realizamos, de acuerdo a lo que cada individuo necesite mejorar y/o fortalecer.

Así se trabaja con nuestra coordinación y postura en movimientos simples y útiles, ya que son los que hacemos la mayor parte del tiempo, tales como sentarse, pararse, caminar o acostarse boca arriba, observando donde hay tensión innecesaria en el cuerpo y cuál es su relación con la manera de equilibrarnos y los hábitos de coordinación al movernos y accionar.

Se usa la guía de instrucciones verbales y kinestésicas (sentir el cuerpo, tener mayor conciencia corporal, de lo que hacemos y como lo hacemos) para enseñarle a la persona a evitar movimientos que reduzcan su salud y rendimiento.

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