Los datos los revela el diario británico The Guardian poco después de que Gmail denunciase un ataque contra sus servidores desde China y de que el Pentágono calificara a los ciberataques como actos de guerra. El periódico indicó que hasta 2.600 piratas informáticos trabajan para el FBI.

Eric Corley, conocido en la comunidad virtual por su revista 2600: The Hacker Quarterly, declaró al diario inglés que el 25 por ciento de los hackers en los Estados Unidos pueden haber sido reclutados por las autoridades federales para ser "sus ojos y oídos".

Según Corley, el FBI logró construir este particular ejército mediante amenazas de largas penas de prisión a los hackers, que en muchos casos habían sido relacionados con delitos informáticos.

El experto explicó a The Guardian que el método es efectivo porque los duros castigos con los que se amenaza y la "relativa falta de experiencia con la ley que tienen muchos hackers" hacen que éstos sean susceptibles a la intimidación.

El ejemplo más conocido de este fenómeno es el de Adrian Lamo, un hacker que tuvo conocimiento de las actividades de Bradley Manning, el soldado sospechoso de filtrar documentos a Wikileaks. Tras compartir conversaciones con Manning, Adrian Lamo informó a las autoridades militares de los Estados Unidos sobre las supuestas operaciones del soldado.

Las actividades delictivas online crearon un mercado negro entre los hackers en el que se intercambia información robada sin temor a las autoridades.