Jaime Bayly recuperó "la alegría de estar vivo"

El periodista y escritor peruano reveló algunos detalles sobre su casamiento, su paternidad y el anunciado regreso a la televisión

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"Ellas (Silvia, su joven esposa, y Zoe, su hija nacida hace poco más de un mes) me han devuelto la fe en la vida y la alegría de estar vivo", sostuvo Bayly, tras expresar su deseo de pasar los próximos años viviendo con ambas en su casa de Key Biscayne, en la ciudad estadounidense de Miami.

El popular presentador de televisión calificó a su nueva hija, la tercera tras Camila y Paolo, frutos de su relación con Sandra Macías, como una "niña tranquila, curiosa y, por lo visto, siempre dispuesta a tomar más leche de fórmula, siempre que sea de soya".

El periodista también desmintió algunos rumores sobre su persona, entre ellos su supuesto mal estado de salud ("no padezco de ninguna enfermedad terminal ni grave"), y el que su matrimonio con Silvia se deba que la joven escritora se encontraba de ilegal en Estados Unidos. "Es falsa y malintencionada la insidia que algunos infelices han propalado acusando a Silvia de estar en calidad de ilegal y pidiendo su deportación de este país", sostuvo Bayly.

Asimismo, el "chico terrible de la televisión peruana" expresó que se encuentra trabajando en la tercera y última parte de su trilogía "Morirás mañana", mientras que su pareja Silvia también trabaja en su tercera novela, actividades que sólo pueden realizar gracias a las niñeras que se ocupan de su hija Zoe. "Sin la ayuda de las nanas todo sería ciertamente más complicado para nosotros como escritores", afirmó el autor de "No se lo digas a nadie", quien da un particular consejo a los interesados en ser padres: "Si no puedes pagar al menos una nana, mejor postergar la decisión".

Finalmente, respecto a su regreso a la televisión peruana, Bayly reveló estar "muy feliz y entusiasmado de poder volver a los hogares peruanos", aunque prefirió evitar dar más detalles sobre el contenido de su nuevo espacio televisivo. "Si algo he aprendido en casi 30 años de televisión es que nadie es dueño de la verdad absoluta y que lo único imperdonable en televisión es aburrir al público", agregó.