El Tribunal Supremo español rechazó la inscripción de Sortu (nacer, en vasco) como partido tal como lo habían solicitado la Fiscalía y la Abogacía Generales del Estado. La agrupación se convirtió en la primera formación nacida en el seno de la izquierda independentista radical vasca que rechazó explícitamente la violencia de ETA. Se presentó públicamente a principios de febrero, después de que ETA anunciara, un mes antes, un alto el fuego y pretendía participar en las elecciones municipales del próximo 22 de mayo.
Pero, según los jueces que intervinieron, la formación de Sortu supone una continuación de Batasuna, ilegalizada en 2003, y no se ha desvinculado de ETA, pese a intentar aparentar que sí. La Ley de Partidos Políticos prohíbe toda sucesión del proscrito brazo político del grupo armado vasco.
Sortu aún puede recurrir la decisión del Supremo ante el Tribunal Constitucional, para lo que contará con 30 días desde que la resolución le sea notificada oficialmente. No obstante, y según observadores, es difícil que el Constitucional vea ese recurso antes de las elecciones del 22 de mayo.
El Supremo español tomó su decisión en un tiempo récord de unas diez horas. Esa decisión, sin embargo, no fue tomada por unanimidad por los 16 magistrados que componen la sala, sino que hubo discrepancias.