Varsavsky se encuentra desde 2005 desarrollando su proyecto, FON. Por medio de ese, intenta generar la mayor red mundial de conexión WiFi a Internet, la cual será, además, gratuita. Hasta el momento cuenta con tres millones de puntos de conexión alrededor del mundo.
A lo largo de su carrera en el negocio de las páginas de Internet y las telecomunicaciones, se ha encontrado frente a frente con algunos de los más exitosos empresarios del mundo tecnológico.
El entusiasmo lo recorría minutos antes de su cita con Steve Jobs, en la cual iban a discutir un posible convenio entre FON y Apple. Varsavsky es fanático de los productos de Apple y le cautivaba la capacidad de Jobs para el diseño y la comunicación, lo que le vale el aprecio de parte del público. Creyó que conocerlo sería espectacular.
"Nos gusta FON, pero vamos a hacer FON sin FON", fue la frase con la que el creador del iPhone abrió la reunión. La experiencia fue para Varsavsky completamente lo opuesto a lo esperado.
"En el trato, me pareció una persona de una agresividad innecesaria, con capacidad para el maltrato, arrogante, que negocia de una manera intransigente, como si no tuviera la mitad del éxito que tiene." dice Varsavsky en su blog.
A pesar de haber logrado importantes acuerdos con gigantes como eBay, Skype, Google, Softbank y BT, con Apple fue imposible, luego de una discusión de unos 90 minutos. Jobs se mostraba sumamente rígido en su postura y presumía sobre cosas falsas, como que las redes estadounidenses eran mejores que las europeas.
"Parecía que le molestaba que FON no había sido su idea, como si no fuera suficiente su genialidad en todo lo demás. Yo quería llegar a un acuerdo, quería llevarme bien con Steve Jobs, pero terminé en una discusión inútil, sin sentido", agregó el latinoamericano.
Su mala relación no le impidió al argentino sentirse apenado por la enfermedad que aqueja a Jobs. Le deseo suerte en su recuperación y afirmó que el mundo "no necesita su personalidad, pero sí su creatividad ilimitada".
La experiencia de Varsavsky con Bill Gates fue el contrario absoluto de su experiencia con Jobs. Por más que no utiliza productos de Microsoft y que desconfiaba de alguien a quien consideraba un monopolista, hoy cree que es un hombre extraordinario.
Lo sorprendió su curiosidad ilimitada, su espíritu solidario y la red de empresas y colaboradores que formó al estar al frente de Microsoft. El multimillonario se encuentra en medio de una campaña para promover que otros hombres acaudalados del mundo sigan su ejemplo y donen parte de su fortuna a organizaciones de caridad.