Crecen las quejas por la doble mano de la avenida Sarmiento

Peatones y automovilistas rechazan la nueva medida que empezó a regir esta semana. Se genera gran congestión para salir por Lugones, y resulta muy complicado cruzar por el mal funcionamiento de los semáforos

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Peatones y automovilistas rechazan la nueva medida que empezó a regir esta semana. Se genera gran congestión para salir por Lugones, y resulta muy complicado cruzar por el mal funcionamiento de los semáforos
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La decisión del Gobierno porteño de transformar en doble mano a la avenida Sarmiento, entre Figueroa Alcorta y Casares, sigue generando fuertes críticas por parte de automovilistas y peatones.

Como ocurre desde que se pusieron en funcionamiento los dos contracarriles, los perjuicios que generan parece superar ampliamente los beneficios que proyectaron con la obra.

Los peatones se quejan por el desconocimiento de la novedad, debido a la poca información, y también por la falta de funcionamiento de los semáforos, que complica y mucho la posibilidad de cruzar de acera. Aseguran que deben esperar varios minutos para lograr pasar a la otra vereda, y que el botón puesto para solicitar el cambio de luz, no funciona.

Pero la queja fundamental llega por parte de los automovilistas. El tránsito está mucho más congestionado que lo habitual, en la mano que viene por Lugones y toma Sarmiento, que cuenta ahora con dos carriles menos que lo habitual para circular hacia Figueroa Alcorta.

La medida, que forma parte de un programa para intentar mejorar el caótico tránsito porteño, apunta a favorecer la circulación hacia la Costanera, que desde ahora tiene dos contracarriles por Sarmiento. Quienes vienen por Figueroa Alcorta pueden doblar a la derecha en Sarmiento para ir hacia el Aeroparque o la Costanera. Hasta el domingo, la única opción era Salguero, que solía colapsar, o Casares (también cambió de sentido), aunque era una alternativa muy poco usada por los automovilistas.

Sin embargo, y al menos por lo ocurrido en los primeros días de la nueva medida, los perjuicios parecen ser muchos más que los beneficios, debido a la gran congestión que generó la falta de dos carriles utilizados ahora en sentido contrario.