"París bien vale una misa"

Enrique IV llegó al trono de Francia tras sobrevivir a la Noche de San Bartolomé y a las guerras religiosas que tiñeron de sangre la Europa del s.XVI. Su legado fue la tolerancia

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La dinastía Borbón data del siglo XII pero no será sino en el XVI que accederá al trono de Francia por el casamiento de Enrique, entonces rey de Navarra, con Margarita de Valois, hija de Enrique II. Los borbones eran una rama de la familia de los Capeto que accedió al trono de los Francos en el año 987. Los Capeto fueron sucedidos por los Valois hasta las muertes sucesivas de Enrique II y sus hijos varones que ocuparon el trono por corto tiempo.

Enrique de Borbón era hugonote (protestante) y se salvó por poco de ser asesinado en la matanza conocida como Noche de San Bartolomé cuando cientos de correligionarios suyos fueron masacrados por los católicos instigados por Catalina de Médicis, el verdadero poder detrás del trono que ocupaba su hijo Carlos IX. Enrique había contraído nupcias con Margarita de Valois días antes de aquella noche siniestra y su matrimonio con la hermana del rey había sido concebido como símbolo de la reconciliación entre católicos y protestantes luego de la tercera guerra de religión francesa, de la cual Enrique formó parte siendo muy joven aún, con apenas 17 años.

Una semana después del casamiento, los extremistas católicos -alentados por la propia suegra de Enrique- rompieron la tregua derramando sangre de hugonotes en las calles de París. Para salvar la vida, el futuro rey tuvo que convertirse oficialmente al catolicismo; pero en 1576 consiguió escapar de la estrecha vigilancia de Catalina de Médicis y, declarando de nuevo su profesión de fe calvinista, se puso al frente del ejército protestante.

La muerte de Carlos IX y luego la de su hermano Enrique III en 1589 convirtieron a Enrique en heredero del trono francés, algo inadmisible para los católicos. La guerra civil continuó pero finalmente, con apoyo de Felipe II de España, logró ser coronado en 1593. Previamente, tuvo que abjurar del protestantismo y es por eso que se le atribuye la célebre frase: "París bien vale una misa".

El principal legado de Enrique IV, primer rey Borbón de Francia, fue el Edicto de Nantes (1598) que estableció la tolerancia religiosa a la vez que el reconocimiento del catolicismo como religión de Estado. Promovió la renuncia a toda revancha o depuración y logró así pacificar Francia y consolidar la autoridad de la Corona.

Pero los rencores de años de guerra civil no estaban apagados y Enrique pagó con su vida el rpecio de las divisiones. Tras salvarse de varios atentados, terminó sucumbiendo a las cuchilladas de un fanático que lo emboscó en una calle de París.

El novelista alemán Heinrich Mann le dedicó una magistral biografía novelada en dos tomos: "La juventud del rey Enrique IV" y "La madurez del Rey Enrique IV".