Brasil vigila desde hace tres años a una célula islamista

Sigue los pasos de 20 presuntos terroristas vinculados con el grupo Hezbollah y la Yihad islámica. Residen en Río de Janeiro y San Pablo y viajaron al menos dos veces a Irán

La información la difundió el diario local, Folha de São Paulo. Según este medio, los encargados de la investigación son la Policía Federal y la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN). Sin embargo, el primer dato de la presencia terrorista en el país llegó por una advertencia de los servicios secretos de los Estados Unidos.

"Los miembros del grupo residen en las grandes ciudades de Río de Janeiro y San Pablo, en el sureño estado de Paraná y en regiones del noreste del país, y en los últimos tres años han viajado al menos dos veces a Teherán", revela el diario. El medio paulista se basa en una fuente reservada de la ABIN.

Esta célula, que contaría con financiación iraní, tendría el objetivo de organizar una red político-militar con amplia capacidad de acción en todo Brasil.

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Folha de São Paulo, además, informó que la ABIN cree que quien está detrás de la célula es Moshen Rabbani, ex agregado cultural de la Embajada de Irán en Buenos Aires. El hoy funcionario de Mahmud Ahmadinejad está acusado por la Argentina de haber planificado el ataque terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que en 1994 causó 85 muertos. Rabbani sería el "intermediario" entre los brasileños y los grupos islámicos, publicó el diario.

Los cables filtrados por WikiLeaks van en la misma línea. Los últimos documentos revelados por la embajada estadounidense en Brasilia informan que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva está preocupado por la actividad terrorista en su territorio, aunque públicamente no lo admita.

De acuerdo con un mensaje enviado en 2009 al departamento de Estado, "varios grupos islámicos con conocidos lazos con organizaciones extremistas tienen ramas en Brasil y se sospecha que realizan actividades financieras" (ver nota relacionada).

El presidente saliente le restó importancia al cablegate en el último encuentro con la prensa internacional desarrollado el viernes 3 de diciembre. En esa oportunidad, aseguró que el único preocupado por las filtraciones debería ser el propio Barack Obama. "Los diplomáticos ahora se dan cuenta de que no pueden escribir cualquier cosa", declaró. (Ver nota relacionada.)

Esta información, sumada a la tensión producida días atrás con la ola de violencia narco en las favelas de Río de Janeiro, profundiza la incertidumbre sobre la capacidad del Gobierno para garantizar la seguridad en el Mundial de Fútbol de 2014 y en los Juegos Olímpicos de 2016.

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