, el texto, conocido como la "reforma Gelmini" en referencia a la actual ministra de Educación, Mariastella Gelmini, pasó finalmente el trámite de la Cámara Baja para acudir ahora al Senado, donde deberá aprobarse de modo definitivo.
A pesar de que su propuesta de reforma consiguió salvar el trámite de la Cámara de los Diputados,
, gracias a los votos decisivos de sus ex aliados de Futuro y Libertad para Italia (FLI), el grupo de Gianfranco Fini.
Además,
que, de modo simultáneo al debate en el Parlamento, se sucedieron en varias ciudades de Italia, en especial en Roma, donde los universitarios consiguieron sumir a la ciudad en un auténtico caos, ocupando por la tarde, incluso, los andenes de la estación central de trenes, Termini.
, en los que los estudiantes llegaron a lanzar piedras y golpear dos camiones blindados policiales que les impedían el paso hasta el Palacio de Montecitorio, sede de la Cámara Baja.
Preguntado por los periodistas apostados ante su residencia romana, Palacio Grazioli, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afirmó este martes que los
"La que está en el Parlamento es una buena reforma que favorece a los estudiantes, los profesores y, más en general, a todo el mundo académico y, por tanto, tiene que pasar si finalmente queremos modernizar la universidad", comentó Berlusconi.
Por su parte, Pierluigi Bersani, líder de la principal formación de la oposición, el Partido Demócrata (PD), denunció la "
" en la que se convirtió este martes Roma con el amplio despliegue de fuerzas del orden establecido por las autoridades por las principales calles de la ciudad.
"
", comentó Bersani, en declaraciones a los medios italianos.
Las manifestaciones de hoy se suman a las de los últimos días, con movilizaciones en todo Italia, ocupaciones de centros educativos y universitarios, sentadas y la "toma" por parte de los estudiantes de símbolos del patrimonio del país como la Torre de Pisa, el Coliseo de Roma o la cúpula de la Catedral de Florencia.
El proyecto de ley para la reforma de la universidad prevé, entre otras medidas, recortes en los fondos destinados a la investigación (los más contestados por parte de los estudiantes) y a los centros públicos, así como financiaciones a la educación privada.