Portugal enfrenta dura batalla para evitar rescate financiero

Los analistas estiman que el país tiene sólo unos pocos meses para persuadir a los mercados de que puede evitar convertirse en la próxima pieza de dominó en caer en la zona euro. Su perspectiva fiscal y de crecimiento sugieren que enfrenta un camino difícil

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 AP 162
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Comparado con Irlanda y con Grecia, el primer país del área beneficiario de un rescate, Portugal posee un déficit fiscal y deuda relativamente manejable, no tiene mayores problemas en sus bancos y tampoco una burbuja inmobiliaria, ganando así tiempo para probar que aún puede hacerlo por sí solo.

Pero está luchando para cumplir con las metas fiscales para este año lo que, de no cumplir, podría hacer subir los ya altos costos de la deuda hacia niveles insostenibles en el periodo previo a una importante amortización de deuda en abril.

El primer ministro, José Sócrates, reiteró que Portugal no necesita un rescate, pero los altos diferenciales de rendimiento sobre la deuda del país sugieren que Lisboa se mantiene en la línea de fuego. "Portugal podría ser el próximo y sus finanzas públicas están bajo fuerte presión", dijo Diego Iscaro, economista de IHS-Global Insight.

"Sin embargo, cumpliendo su meta de déficit fiscal de 7,3% este año, disminuiría la posibilidad de tener que recurrir al fondo de estabilidad europeo". "Si, por el contrario, el déficit está por sobre la meta y la economía se debilita, la presión del mercado sobre Portugal aumentará.

Tienen un fuerte repago de un bono en abril, así que posiblemente en el primer trimestre tendrán que ir y solicitar ayuda", agregó. En lo que va del año, la consolidación fiscal del país ha sido decepcionante. El déficit central del Estado subió 2% en los primeros nueve meses del año, pero el Gobierno aún insiste que cumplirá su objetivo de recortar el déficit de presupuesto general a 7,3% del PBI este año, desde 9,3% en 2009.
Falta de confianza y de convicciones
"El mayor problema de Portugal es que no parece estar encaminado a cumplir sus objetivos de consolidación presupuestaria. Un detonante (para la ayuda) podría ser si el Gobierno no alcanza las metas de este año", dijo Ralph Solveen, economista de Commerzbank.

El gobierno espera que la economía crezca 1,3% este año, tras la contracción de 2,6% del año pasado, pero el consumo ya está apagado y muchos economistas anticipan una nueva recesión en el 2011, cuando las mayores tasas y recortes de salarios sean introducidas bajo un programa de austeridad.

"Ahora no veo un detonante doméstico (para la ayuda) (...) La principal pregunta es qué sucede el próximo año cuando la austeridad realmente comience a hacerse sentir", aseguró Giada Giani, economista de Citi en Londres.

El presupuesto del 2011 incluye un recorte del 5% en los salarios de empleados públicos, un alza en el impuesto al valor agregado a un máximo de 23%, desde 21%, así como también recortes en beneficios tributarios y gasto gubernamental. "Los próximos 6 a 12 meses serán decisivos", dijo Giani.