La poderosa herramienta de comunicación denominada internet se volvió indispensable a la hora de averiguar o conseguir lo que sea, desde una buena ubicación para un concierto, mapas antiguos de ciudades que hace siglos desaparecieron, pronósticos deportivos y hasta una pareja. Incluso las relaciones personales han mutado y los vínculos on-line dejaron de ser un tabú para la sociedad, ya que cada vez más cibernautas utilizan las redes sociales para conocer gente nueva e, inclusive, reencontrarse con la del pasado.
Para la psicóloga Adriana Guraieb, la web es actualmente la mayor fuente de información, al punto de que la televisión ha dejado de ser la prioridad en nuestro tiempo de ocio. "La forma de comunicarse cambió, estamos bajo el imperio de la inmediatez: mails, chat, Skype y tantos otros recursos han traído también consecuencias en los campos laborales, pues se puede trabajar las 24 horas del día, en cualquier momento y en cualquier lugar", sostiene.
Internet ofrece distintos matices de comunicación, esparcimiento e información de tan amplio espectro que atrapa a personas de todas las edades, desde niños pequeños que recién están aprendiendo a hablar y ya dominan la informática hasta ancianos. "La web en general plantea una oportunidad rápida y económica para conocer y buscar otras propuestas, otras emociones", sostiene Guraieb.
Para Ricardo Rubinstein, médico, psicólogo y psiquiatra, las mujeres usan internet para integrarse a distinto tipo redes o foros, para tener un espacio de intercambio en temas de su interés, para planear viajes o mirar recetas de cocina. Investigar a personas que recién conocen o "pescar detalles de la vida de un hombre nuevo" parece ser otro de los típicos usos femeninos. "Así satisfacen su curiosidad", agrega.
Ambos sexos suplen los medios gráficos con los portales informativos, ya que leen el diario a través de Internet, efectúan búsquedas inmobiliarias e investigan temas de interés. Trabajar desde la casa es cada vez más común. Para Guraieb, quienes están interesados en educarse también se benefician ya que las oportunidades académicas se han ampliado, se multiplican los cursos on line, las especialidades a distancia y los foros internacionales, apoyados en la banda ancha y en las últimas tecnologías.
Además de las usanzas comunes con el sexo femenino, los hombres se inclinan por mirar los resultados de los deportes, buscar información sobre negocios y se ocupan de cuestiones comerciales. La psicoanalista Ana Krieger sintetiza las inquietudes virtuales masculinas de un modo determinante: "Los hombres buscan cibersexo, apuestas, fútbol y (también utilizan internet) para su trabajo". Rubinstein agrega que "a diferencia de la mujer, el hombre usa más la web para una satisfacción pornográfica, pero las citas y los encuentros valen para ambos".
Para Diana Sahovaler de Litvinoff, autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual, tanto hombres como mujeres buscan trascender la soledad. El cambio que produjo internet es una mayor rapidez e inmediatez en las comunicaciones. Las distancias se acortan pero se favorece el ocultamiento, ya que se puede fantasear con una personalidad y esconder cosas de uno mismo. "Es más fácil ocultar y, asimismo, es mas simple mostrar ya que se confiesan o revelan fantasías que a lo mejor no se harían en una relación cotidiana", afirma la psicoanalista.
La web puede ser también un antídoto contra la soledad durante la tercera edad, ya que les permite a los adultos mayores conectarse a diario con sus parientes que viven en el exterior. Por lo general, son los nietos quienes están a cargo de la capacitación informática de los abuelos. "En estos casos no se trata de producir sino de mantener vivos los afectos más cercanos y los intereses vitales", asegura Guraieb.
El adolescente focaliza su búsqueda en el terreno amoroso y en comunicarse con sus amigos pero también intercambia ideas políticas y poesías. "Continúa la conexión más allá del espacio del colegio, lo que antes implicaba juntarse en la casa o sentarse en la vereda. Esto lo aísla porque no hay presencia física y no hay conexión directa, ya que interactúa con una pantalla", sostiene Rubinstein.
Los niños, quienes entran fácilmente en consonancia con el lenguaje cibernético, se conectan con sus pares, miran dibujos animados, buscan juegos y hasta tienen su propia mascota virtual, lo que contribuye a fomentar la competencia y a su desarrollo sensoriomotriz, según Litvinoff. "Se apasionan por los ciberjuegos y pueden pasar horas y días conectados sin salir de su habitación", finaliza Krieger.