Las marchas de protesta en Giugliano, junto a Nápoles, donde los habitantes se oponen al vertido de basuras en un cercano depósito, están ralentizando considerablemente la evacuación de los desechos, que ya obstruyen tramos enteros en varias calles de la ciudad.
Por otro lado, los bomberos tuvieron que intervenir cuarenta veces en la madrugada del lunes para apagar basuras que ardían en Nápoles. Varios vehículos situados cerca sufrieron daños.
Desde hace más de dos semanas, la localidad de Terzigno, cerca de Nápoles, ha sido escenario de enfrentamientos entre la policía y los vecinos, que reclaman el cierre de un vertedero a cielo abierto y se niegan a que se abra un segundo. Berlusconi dijo el viernes que ese segundo depósito no se abriría.
Durante años, la mafia napolitana infiltró el lucrativo mercado de la gestión de desechos en la región de Nápoles y la crisis de 2007/2008, cuando la ciudad copó las portadas de la prensa mundial con fotos del centro histórico invadido por la basura.