Una supuesta bomba en el Colón resultó ser una caja con cenizas humanas

La misteriosa aparición de una caja en la puerta del Teatro Colón alarmó a los conserjes, que inmediatamente dieron aviso a la policía. A continuación, se produjo el desalojo de la sala. Pero al abrir la caja, se encontraron con cenizas humanas, que aparentemente pertenecían al director teatral Julio Kaufmann, fallecido en agosto de este año

Charly Díaz Azcué 162

Los restos del supuesto cadáver de Kaufmann fueron guardados en una caja de habanos con una esquela escrita a mano que expresaba: ?Aquí dejamos tus cenizas, nos quedamos con tus recuerdos. Ketty, Eric, Adrián, Elías, Marisabel, Laura, Mariana, Julio, Pablo y David?.

La caja fue depositada en la puerta del teatro que da a la calle Libertad, probablemente por los mismos amigos del fallecido. Cuando los conserjes la encontraron, creyeron que era una bomba y dieron aviso a la Comisaría 3ra, que de inmediato envió un grupo de la Brigada de explosivos de la Policía Federal.

Los expertos abrieron con sigilo el envoltorio, y al hacerlo constataron que sólo se trataba de restos humanos. Sin embargo, se dispuso que la caja permanezca en la Comisaría 3ra por un tiempo prudencial, hasta que algún familiar o amigo del director fallecido las reclame. De lo contrario, serán llevadas al Cementerio de Chacarita.

Julio Kaufmann, nacido en 1929 y fallecido el pasado 22 de agosto, fundó el teatro La Blanca Modesta, en Buenos Aires, y estudió en el prestigioso Actor?s Studio de Nueva York, ciudad donde estuvo radicado hasta sus últimos días.

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