Las urnas electrónicas, el orgullo del sistema electoral de Brasil

La transparencia, fiabilidad y celeridad para la transmisión de resultados son las grandes ventajas de este método, que es un emblema de la mayor democracia de América Latina

Guardar

El método electrónico fue implementado en 1996 y es, desde entonces, la vedette de cada cita electoral brasileña. Las urnas electrónicas han sido sometidas a numerosas y rigurosas pruebas de seguridad: el gobierno de Lula da Silva llegó a desafiar públicamente a los hackers a encontrarles fallas en noviembre de 2009, y aunque se ofrecieron US$ 2.900 de recompensa, ninguno logró vulnerarlas.

Pronto los beneficios del sistema electrónico se hicieron evidentes: facilitó el sufragio de los electores analfabetos y redujo considerablemente el número de votos nulos. Luego de 14 años, nunca hubo graves denuncias de fraude. Además de dar fiabilidad a los resultados electorales, las urnas electrónicas brindan la invaluable ventaja de la rapidez: en la primera vuelta electoral, se contabilizaron más de 100 millones de votos en menos de tres horas.

El voto electrónico se hizo adeptos también fuera de Brasil. Argentina y México realizaron pruebas exitosas, mientras que Paraguay dispuso urnas electrónicas para más del 50% de los electores en comicios en 2003 y 2006. Alrededor de 50 países solicitaron al gobierno de Brasil mayor información sobre su sistema electoral y asistencia para la implementación de dicha tecnología.

La novedad para las presidenciales de 2010 son las urnas biométricas. El Estado brasileño ha invertido más de US$300 millones en este nuevo adelanto. Aunque de unos pocos segundos, el tiempo empleado para sufragar ascendió a casi cinco minutos, el registro biométrico hace prácticamente imposible cometer fraude.

Esta nueva urna confirma la identidad del elector a través de su huella digital antes de permitir el cómputo del voto. Además, almacena los resultados en tres discos distintos e imprime automáticamente el acta de mesa cuando cierra el puesto de votación. El Tribunal Superior Electoral de Brasil espera que hacia 2018, el 100% de los votantes habilitados emita su voz por medio de una urna biométrica.