"Ser uno de los líderes, organizar y mandar fueron algunas de las tareas que me encomendaron mis compañeros. Estoy para ser funcionario de Piñera, creo que podría ser su vicepresidente", bromeó el minero electricista.
Mario Sepúlveda se hizo conocido tras protagonizar, como animador, los videos que los trabajadores enviaban desde el fondo de la mina, en los que mostraban su rutina y explicaban cómo hacían para sobrevivir.
Por esta labor se ganó los apodos de "el periodista", el "animador" e incluso "Nabih", en alusión al participante de un reality show.
Sepúlveda reside en Pudahuel junto a su esposa y sus hijos Francisco (8) y Scarlett (18). Trabajaba en la mina San José desde hace más de tres años, donde se desempeñaba como electricista y removía tierra en el yacimiento en turnos de 15 días.
A diferencia del liderazgo de Mario Urzúa o de la labor médica que prestaba Johnny Barrios, Sepúlveda fue clave para animar a sus compañeros.
Este minero fue catalogado como un tipo carismático, con facilidad de diálogo, de hablar fluido y rapidez mental. "Es un motivador, pero no es que esté todo el tiempo tratando de subir el ánimo, sino cuando es necesario", dijeron sus compañeros.