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Qué decía del Premio Nobel antes de ganarlo

La literatura y el premio que ahora obtuvo, su incursión en la política, las ideologías, su país y el sexo, bajo la mirada de Mario Vargas Llosa

Sobre el Premio Nobel

No sueño con el premio Nobel. Yo creo que ese es un sueño que puede ser bastante perjudicial para un escritor porque, si piensa demasiado en el Nobel, empieza a comportarse como un candidato al premio Nobel, y yo creo que eso es malo para el trabajo literario. El premio Nobel... pues es una recompensa que si llega un buen día, tanto mejor. Qué mejor halago para un escritor... pero un escritor no debe dejar que ese tipo de ambición se filtre en su conducta, porque el resultado es profundamente perjudicial para la obra. (A José Carvajal, en 2000)

Sobre la imaginación

Dicen que todo el mundo sueña, pero algunos tenemos la desgracia de no recordar nuestros sueños. Yo tengo que inventar, tengo que crear la fantasía, mi inconsciente no colabora demasiado. (A Sanjuana Martínez, en 1997)

Los seres humanos tenemos un arma maravillosa para defendernos de las frustraciones, de los reveses continuos que nos infringe la vida, que es la imaginación. Es ese recurso que nos permite trascender nuestra circunstancia pequeñita y convertirnos en reyes, en dioses, habitar un dominio que se pliegue enteramente a nuestros caprichos, para construir una realidad mejor de la que vivimos todos los días. (A Concha García Campoy, en 1998)

Sobre la literatura

Creo que la novela es el género supremo porque es el género que traslada al lector al corazón de la realidad evocada por el libro. La obligación del autor es mantenerlo allí. Los novelistas que yo admiro y que releo no son nunca los que me exigen ser admirador a la distancia. Son los que arrastran, me arrebatan y me instalan en su mundo nuevo, el que en última instancia me permitirá descubrir mi propio mundo. (A Luis Harss, en 1966)

Los libros han sido realmente mi felicidad, no he gozado tanto en ninguna parte como dentro de las grandes ficciones. Todavía encontrarme con una buena novela es para mí un placer supremo. Los libros me han ayudado a vivir, han sido una manera de refugiarme en un mundo rico, más íntimo, más coherente, más próximo en muchas ocasiones que el mundo real. Por supuesto, me gustaría que mi literatura les dljera a los lectores lo que a mí me han dicho los libros. Eso es a lo que aspira todo escritor cuando escribe. (A Concha García Campoy, en 1998)

La historia tiene la obligación moral de decir la verdad, pero la literatura tiene su verdad, que depende de su poder de convicción. La verdad de la literatura es de otra índole. Tolstói escribió esa obra maestra absoluta que es Guerra y paz, y fue irrespetuoso con la verdad sobre las guerras napoleónicas, sobre la personalidad de los generales, y escribió una obra maestra absoluta. Ése es el poder de la literatura, y su anécdota es un pretexto para hablar de la condición humana. (A Sol Alameda, en 2000)

Sobre las ideologías

Tengo repugnancia por esos sistemas que degradan al hombre, porque no dejan decidir cosas esenciales e importantes. He vivido en el Perú más tiempo bajo dictaduras que con la democracia. (A César Céspedes Castro, en 2000)

El populismo es muy seductor para públicos poco experimentados, ya que halaga los peores instintos y hace soñar con soluciones rápidas y fáciles para los problemas económicos y sociales de un país. El populismo es la negación de la realidad por una fantasía ideológica y ha arruinado a todas las sociedades que sucumbieron a su llamada. A pesar de toda la experiencia acumulada en su contra, todavía sigue fascinando a los incautos, principalmente en América Latina. (A los usuarios de ElPaís.com, 2009)

El nacionalismo me parece la peor construcción del hombre. El nacionalismo significa violencia, prejuicios, distorsión de valores. (A Iker Seisdedos, en 2010)

Sobre su incursión en política

Desde que perdí las elecciones, sólo me han pasado cosas buenas, he ganado premios, he publicado libros y a veces me levanto y me pregunto por qué me están pasando cosas buenas. Agradezco a los peruanos no haber votado por mí". (A César Céspedes Castro, en 2000)

No lo lamento, ya lo viví. Aprendí cosas... Más negativas que positivas. Pero me sirvió. Normalmente, un intelectual ve de la política lo mejor. No ve la cosa menuda, pequeña, mezquina... todo lo que se relaciona con el poder es muy degradante. Si no quieres que la política sea peor de lo que es, tienes que actuar. Y eso implica, como decía Max Weber, vender el alma al diablo. La política no es para los puros. Es humana en el sentido más terrible de la palabra. (A Iker Seisdedos, en 2010)

Sobre el sexo

Todo es lícito en el amor si es recíprocamente pactado. No creo que pueda utilizarse el amor para ejercer el dominio, por ejemplo, para hacer daño, para imponerse, para doblegar o humillar al otro. En el erotismo nadie debe intervenir, pertenece al dominio de lo privado, debe ser absolutamente respetado. (A Sanjuana Martínez, en 1997)

La novela es una representación de la vida, no de una parcela. Es la vida en su inmensa diversidad, complejidad. Y, para desgracia y fortuna nuestra, la vida esta hecha de violencia y de sexo de una manera primordial. No podemos renunciar a los instintos, que son un aspecto central de nuestra existencia. Uno de los aspectos es el sexo que conduce al placer, una cosa maravillosa de la comunicación entre los humanos, pero que también puede conducir a la violencia, y que es una de las caras que adopta la violencia. (A Sol Alameda, en 2000)

Sobre su país

El Perú es un país donde las estructuras sociales están basadas exclusivamente en una especie de injusticia total que abarca todas las manifestaciones de la vida. La violencia se manifiesta, según la escala social, de una manera primitiva, exterior, como puede ser el caso en una institución militarizada, o si no, de una manera muy indirecta, muy insidiosa, muy hipócrita, como puede ser el caso de las familias que pertenecen a la alta burguesía, que no tienen la impresión de ser los beneficiarios de la violencia ambiente pero de todos modos están condicionados por ella. (A Luis Harss, en 1966)

No descarto que haya gente que siga pensando muy mal de mí porque critico al régimen de Alberto Fujimori. La mejor forma de ayudar a los peruanos es ayudarlos a liberarse de Fujimori, de Hermoza (comandante en jefe de las Fuerzas Armadas) y de Montesinos (hombre fuerte del Servicio de Inteligencia Nacional). Yo no ataco al Perú, ataco al señor Fujimori. (A Juan Jesús Aznarez, en 1997)

Hay que reconocer que con Toledo y Alan García se reestablecieron las prácticas democráticas que la dictadura de Fujimori y Montesinos erradicaron de la vida peruana. En general la política económica de estos dos gobiernos ha estado bien orientada y ha traído beneficios al país, cuyo producto bruto ha crecido de manera notable. El problema es que ese beneficio económico llega de manera muy desigual al conjunto de la población y beneficia principalmente a los sectores altos y medios, en tanto que llega muy mermado a los sectores más desvalidos de la sociedad peruana. (A los usuarios de ElPaís.com, 2009)