Masacre narco en México dejó un único sobreviviente

Se trata del ecuatoriano Luis Freddy Lala Pomavilla, quien se hizo pasar por muerto para escapar de la matanza. El tiro final le entró por el cuello y salió por la mandíbula. Esperó tendido hasta que los narcos se fueran

AP 162

El tiro final le entró, al parecer, por un extremo del cuello y salió por la mandíbula. Esperó ahí, tendido, hasta que los victimarios se fueron y pudo escapar, según informó

Freddy iba a los Estados Unidos a reunirse con sus padres para ayudarlos a pagar lo que adeudaban a los "coyotes", según explicó su tía María Udulia Lala .

En Ecuador, Lala Pomavilla era agricultor y, cuando tenía suerte, obrero de la construcción. Vivía en Zer, una localidad de unas 400 personas en la zona andina del sur, en una vivienda de adobe con una sola habitación, de 2 metros de ancho por 3 de largo.

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"Se fue sin decir nada a la familia. Es el sobrino más querido", dijo María Udulia Lala a la agencia de noticias

. Ella sigue en Zer, una comunidad medio vacía de la provincia de Cañar en la que se sienten los estragos de la emigración.

Freddy se comprometió a abonar 11 mil dólares a un traficante de personas por hacer el periplo. Él, como sus padres, caminaba con una deuda a cuestas.

Según reveló, Los Zetas ubicaron uno a uno a los 72 inmigrantes, entre ellos menores de edad, contra la pared del rancho. Luego, los obligaron a quedarse con la cabeza agachada y comenzaron a disparar. Al final, los asesinos remataron con el tiro de gracia a cada una de sus víctimas.

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El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, prometió el miércoles movilizar a la embajada de su país en México para auxiliar a él y a cualquier otro ecuatoriano afectado por la tragedia.

Sin embargo, aun hay un misterio: cómo recorrió los casi 22 kilómetros que separan el rancho lleno de cadáveres con el sitio donde hizo contacto con la Policía mexicana.