En los atentados en el metro de Londres y en un bus del 7 julio de 2005 perdieron la vida 52 personas. También murieron los cuatro autores, incluido uno de ellos que era británico de origen paquistaní. Más de 700 personas resultaron heridas.
De aquel día quedó la imagen de un rostro de mujer abrasado por las quemaduras, cubierto por un paño blanco. Cinco años y varias cirugías después, aquella mujer, Davinia Turrell, volvió a sonreír.
Según publica hoy el portal español El Mundo,Turrell vuelve a ser protagonista en la prensa británica cinco años después de los atentados, "aunque en esta ocasión no hay ningún pañuelo que cubra su cara y las cicatrices prácticamente desaparecieron".
Davinia, que ahora tiene 29 años y tomó el apellido de su marido, Douglass, con quien se casó el año pasado, resultó afectada el 7 de julio de 2005 en la estación de Edgware Road.
Allí, una bola de fuego provocada por la explosión arrancó prácticamente toda la piel de su rostro.
Aunque ella misma ha confesado al diario Evening Standard que en aquel momento no fue muy consciente de la gravedad de sus heridas: "Estaba en shock. Le decía a la gente que tenía que ir a trabajar".
Por su parte, los familiares de las víctimas del atentado criticaron ayer, durante el quinto aniversario, que no se haya establecido ese día como conmemoración oficial.