A Ghana no le avisaron de la picardía de Abreu

En Sudamérica todos sabían que el goleador uruguayo repetiría su costumbre de "picar" la pelota en los penales. Pero los videos no le llegaron al arquero africano, que quedó desparramado en el arco

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La selección uruguaya acaba de protagonizar el momento más dramático del Mundial de Sudáfrica y quizás de su propia historia. Ahora los jugadores se dan fuerzas en el mediocampo y dejan todo en manos de Sebastián Abreu, emblema charrúa, que pateará el penal definitorio. La clasificación pende de un hilo, Uruguay sufre.

Sus compañeros tienen pánico, porque saben lo que va a hacer. Todos los fanáticos del fútbol, y de las locuras de Abreu, lo saben en territorio sudamericano. El eterno goleador toma carrera, perfilado para la zurda, y espera el pitazo. Agarra velocidad y va hacia a la pelota como si fuera a romper el arco. Pero no.

Con un toque exquisito y a pura frialdad, como lo hizo tantas veces en instancias definitorias, "pica" la pelota: un remate suave, bombeado, bien contra el piso para levantar el balón, al medio del arco.

El arquero no lo esperaba, ni siquiera lo imaginaba, así que se juega entero a un palo y pierde. Gol, clasificación, desahogo e historia para Uruguay y para Abreu.

"Yo creo en esta forma de ejecutar los penales, y tengo la confianza y la tranquilidad del grupo que me permiten hacerlo", explicó Abreu una vez pasada la euforia.

Pero su compañero de equipo y amigo, Diego Forlán, reconoció que cuando supo que le tocaba a Abreu sintió que se desmayaba, porque sabía lo que se venía. "Pedí por favor que no la pique, no era el momento para hacerlo", contó.

Como Forlán, muchos esperaban que el Loco definiera de esa manera. "La va a picar", anticipaban los comentaristas de las emisiones televisivas. Es que Abreu ya lo había hecho en otras definiciones trascendentales, con el mismo éxito que ante Ghana.

Así anotó contra Brasil en la Copa América 2007, en la tanda de penales que de todas maneras la selección uruguaya perdió contra el Scratch. También contra Flamengo, en abril de este año, cuando su Botafogo le ganó la final de la Copa Río por 2 a 1. Y la lista podría continuar.

Más allá del histórico triunfo uruguayo, el mérito de Abreu fue dejar en claro que en el fútbol nada puede dejarse librado al azar, ni siquiera los penales. ¿Los videos de sus penales pateados no llegaron a África, o fue un descuido fatal del cuerpo técnico de Ghana que dejó desprotegido al arquero?

Jens Lehmann, el arquero de la selección alemana que en 2006 eliminó a la Argentina por penales, podría dar fe de la utilidad de prestar atención a esta cuestión. En aquella oportunidad, el equipo técnico lo proveyó de una lista que guardó en su media con las tendencias de cada jugador argentino desde los doce pasos. Fue la llave a la semifinal.

Tal vez en esos detalles mínimos esté la diferencia entre un equipo con identidad mundialista y otro novato. Por fortuna para Uruguay, y para todos los que conciben el fútbol como un juego en su esencia, la fórmula de la picardía volvió a funcionar. Y agigantó la figura de Abreu, que ya tiene su marca registrada.