Eslovaquia dio el golpe en Sudáfrica: superó por 3 a 2 a Italia, se metió en los octavos de final y eliminó del certamen al último campeón de la Copa del Mundo.
En el primer tiempo, Eslovaquia superó ampliamente a Italia porque manejó la pelota con mucho criterio y fue agresivo de tres cuartos de cancha hacia delante. El debutante no le tuvo respeto al campeón del mundo y obtuvo su premio. De entrada, Hamsik avisó con un remate mordido dentro del área que se fue desviado.
A los 24 minutos de juego, llegó el gol: De Rossi salió mal desde el fondo, Kucka recuperó la pelota y se la pasó a Vittek, quien sacó un derechazo cruzado inatajable para Marchetti.
La Azzurra sintió el impacto. En el césped, los once no reaccionaron y en el banco de suplentes aparecieron los gestos de preocupación en los rostros de Lippi, Buffon y Pirlo.
Unos minutos después, a Italia casi se le complica aún más el panorama, ya que Cannavaro debió ser expulsado por el árbitro británico Howard Webb. Tras recibir la tarjeta amarilla, el capitán le entró duro a Hamsik y el juez no se animó a mostrarle la roja. Acto seguido, Marchetti mandó al córner un buen disparo de Strba.
En la etapa inicial, la única chance clara que tuvo el equipo que dirige Lippi fue un cabezazo de Skrtel en contra de su propia valla. Cuando se jugaba el descuento, Eslovaquia acarició el segundo tanto con un bombazo de Kucka que se fue al lado del palo izquierdo.
En el segundo tiempo, el partido cambió y fue emocionante. Lippi movió el banco y mandó a la cancha a Quagliarella, Maggio y Pirlo, quienes le dieron algo de frescura a un combinado deslucido. Italia, sin muchas ideas, generó situaciones y estuvo cerca de la igualdad, pero Di Natale desperdició dos ocasiones y Skrtel salvó en la línea un tiro de Quagliarella.