Un año después, todavía estremecen los ojos de la joven iraní desangrándose en las calles de Teherán. Junto a ella, miles de jóvenes pidiendo lo mismo: transparencia, democracia...
Neda Agha Soltan murió de un disparo cuando se manifestaba en Teherán para protestar por la reelección fraudulenta del presidente, Mahmud Ahmadineyad. Los resultados de las elecciones del 12 de junio de 2009 desembocaron en manifestaciones multitudinarias que fueron brutalmente reprimidas. Su asesinato fue registrado por un teléfono móvil y, a través de YouTube, difundido en todo el mundo. Neda sólo tenía 27 años.
La joven iraní se transformó en esperanza, en un símbolo de una voluntad de cambio atropellada por la Guardia Revolucionaria y los 'basiyi', los esbirros de los ayatolás.
Su nombre fue invocado por el presidente estadounidense Barack Obama y por otros líderes mundiales. Se convirtió en el símbolo de la revolución verde y conmovió a los demócratas de todo el mundo. Su imagen se multiplicó por el globo, su rostro aparece en pancartas y camisetas más allá de las fronteras iraníes.
Ahmadinejad se ocupó personalmente, pero sin éxito, de silenciar la historia de Neda. Quiso esconder a su familia, a sus amigos. Mintió descaradamente sobre el pasado de la joven iraní: que estaba contratada por "los enemigos de la República Islámica", que "utilizó sangre artificial para fingir su muerte ante el teatro del mundo", y finalmente agregó que "luego fue ejecutada por sus propios cómplices para silenciarla".
El régimen iraní también insinuó que Neda había muerto en manos de agentes estadounidenses que buscaban culpar a Teherán para "generar odio global".
No importaron los esfuerzos de Ahmadinejad, a un año de su muerte Neda sigue grabada en la retina mundial. "El asesinato ilegal de Neda ejemplifica no sólo las numerosas violaciones de derechos humanos cometidas contra los iraníes durante el año pasado, sino también la negativa categórica del Gobierno a llevar ante la Justicia a los responsables de torturar y asesinar a los opositores al régimen", declaró Hassiba Hadj Sahraui, responsable de la Subdirección de Amnistía Internacional para Medio Oriente, al diario El Mundo.
"Las autoridades deben saber que, aunque intenten borrar lo ocurrido, no silenciarán a los iraníes", concluyó Sahraui.