"Se le escapó que conocía el lugar donde esta persona fue enterrada", informó a la agencia AP el general César Guardia, jefe de la Dirección de Investigaciones Criminales de la Policía peruana.
Natalia Holloway, una joven de Alabama desaparecida en Aruba durante unas vacaciones estudiantiles hace cinco años, fue vista por última vez en el auto del holandés, que fue arrestado y liberado por falta de pruebas dos veces.
La semana pasada, una corte en los Estados Unidos lo acusó de extorsionar a la familia de Holloway, a quien le habría pedido 250.000 dólares para revelar la ubicación del cuerpo de la muchacha.
Según afirma la agencia AP, el FBI le tendió una trampa a Van der Sloot y le pagó 25.000 dólares haciéndole creer que era un primer pago de la familia de Holloway. Con ese dinero habría financiado su viaje a Perú, donde, según confesó, asesinó a Flores el domingo 30 de mayo, en el hotel en el que él se alojaba.
No obstante, el abogado peruano de Van der Sloot, Máximo Altez, presentó una hábeas corpus, pidiendo la anulación del interrogatorio policial en el que su cliente se declaró culpable del crimen, ya que, según sostiene, no estaban ni el fiscal ni el abogado defensor, y no había traductor.
El fornido holandés de 1,91 metros de estatura relató a la policía que la asesinó en un arranque de ira porque la descubrió revisando información comprometedora sobre su pasado en su computadora portátil.
Pero Altez aseguró que, en realidad, Flores lo agredió por los datos encontrados en la computadora y el holandés, simplemente, se defendió. "Y como él es más fuerte, ella llevó la peor parte", explicó.
Sin embargo, fuentes policiales destacaron que se trata de una coartada, ya que el móvil del crimen habría sido el robo, puesto que van der Sloot se llevó la camioneta de Flores y las tarjetas de crédito y dinero en efectivo que tenía la joven. En la legislación peruana, este delito tiene una pena de cadena perpetua.