De las nueve ciudades sudafricanas que recibirán partidos del Mundial, sólo tres -Durban, Ciudad del Cabo y Port Elizabeth- están a nivel del mar, donde las temperaturas no suelen caer demasiado.
En otras sedes, ubicadas a alturas de entre 1.400 y 1.700 metros -como ocurre en Bloemfontein y Johannesburgo-,
Hasta en Pretoria, donde esta semana el clima estuvo relativamente ameno, el frío molesta a algunos. El equipo de México, por ejemplo, optó por realizar solamente un turno diario de entrenamiento en lugar de dos, como hacíaen la gira previa.
La selección española, una de las grandes favoritas a conquistar el título en Sudáfrica, trató de preparar a sus jugadores para el clima invernal y realizó la segunda fase de su preparación bajo frío y lluvia en la ciudad austríaca de Schruns, en condiciones muy distintas a las de la cálida primavera ibérica.
Una medida parecida fue adoptada por Brasil, que inició la preparación en la ciudad meridional de Curitiba -una de las más templadas del país- y llegó temprano a Johannesburgo, para permitir la adaptación de sus futbolistas al clima local, donde el viento polar agudiza la sensación de frío.
Nelspruit, sede de la concentración chilena, ofrece durante el día temperaturas cercanas a los 20 grados, al igual que Rustenburgo o Polokwane, en el interior, o Durban, sobre el Océano Índico, donde los termómetros en el final de otoño oscilan entre mínimas de 14 y máximas de 24 grados.
El mar también moderará algo el frío en Ciudad del Cabo, pero el viento y la humedad, además de periódicas lluvias torrenciales que suelen ocurrir en esta época del año, hacen que sea una de las sedes más inclementes del Mundial.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, hace oídos sordos a las críticas, y argumenta que las temperaturas de otoño/invierno en Sudáfrica son buenas -y no malas- para el nivel del Mundial.